sábado, 6 de noviembre de 2010

La Venganza del Viejo Reloj de Bolsillo

Todas las mañanas, el reloj despertador del señor Hamilton tocaba a las seis y media. Aquel día no fue la excepción.  El viejo inventor había puesto especial cuidado en no quedarse dormido, puesto que durante la mañana se había comprometido a entregar una orden completa de relojes digitales para una famosa firma japonesa..




Mientras tanto, en otro punto de la ciudad, el señor Yoshimoto salía del suntuoso hotel donde hubiera pasado la noche. Solo, se subió a la limusina que hubieran dispuesto para él antes de la salida del sol. Entonces, le pidió al chofer que lo llevara a cierto lugar en los suburbios.

A la par que esto sucedía, el señor Hamilton terminaba de darse una ducha apresurada. Justo al salir de la ducha, su reloj digital volvió a sonar. Había olvidado desconectar la alarma.

Al apurarse para remediar su error, tropezó con un patín que su hijo hubiera dejado en el pasillo, dándose de lleno en el mentón y quedando temporalmente sin respiración. Las cosas habían empezado mal. Muy mal.

El coche del señor Yoshimoto estaba estancado en el peor atiborramiento de automóviles de la mañana. Cada vez que miraba su reloj digital se acrecentaba en él la idea de una catástrofe.

Cuando el señor Hamilton abrió la puerta, media hora más tarde, el señor Yoshimoto estaba bajándose del automóvil. Entonces, intercambiaron unas pocas palabras corteses en inglés, al tiempo que el anfitrión bajaba a buscarlo y le invitaba a pasar.

Durante el resto del día, se dedicaron a discutir perspectivas comerciales, campañas agresivas para fomentar la compra de relojes digitales, plantear estrategias basadas en grupos de foco y otras tonterías. La hora se les pasó volando. Ambos eran hombres muy ambiciosos. Todo concluyó, felizmente al parecer, cuando Yoshimoto le preguntó al inventor si sus relojes podían producirse al por mayor. Hamilton, por supuesto, asintió. Podía tener quinientos de ellos en un día, si tal era su deseo. Y a la gente le encantarían, porque no había que darles cuerda. Funcionaban con electricidad.

Entonces, justo cuando el empresario y el científico se aprestaban a firmar el contrato, el ruido de una tormenta ambulante los hizo levantarse bruscamente de sus asientos. Acto seguido, mientras los adornos de la casa comenzaban a vibrar y a estrellarse contra el suelo, Hamilton corrió hacia la ventana, y miró a través de las persianas.  Allá lejos, en la línea del horizonte, vio algo que lo dejó sin aliento. Como una calamidad imparable, gigantesca y voraz como un huracán, venía  rodando una esfera de metal formada a base de cientos de miles de placas de hierro y engranajes que giraban a la vista, aplastando todas las casas y calles del vecindario.

Las palabras de un viejo enemigo resonaron en su mente: “Algún día vas a lamentarlo, desgraciado”
El viejo inventor se quedó absorto en la contemplación del inconmensurable monstruo de hojalata, hasta que la sombra del descomunal reloj de bolsillo se dejó caer sobre su casa.

Al ver que estaba a un paso de la muerte, el señor Yoshimoto salió corriendo justo a tiempo. Pero Hamilton no corrió la misma suerte. Fue aplastado con casa, carga de relojes digitales y todo. Y así fue como en el mundo nunca volvió a saberse jamás de aquellas infernales invenciones. 

3 comentarios:

fan de mampato dijo...

me gusto el cuento, y tambien el cambio de nombre del blog.

Felipe dijo...

Felipe dijo...
Espléndido.

La última escena me recordó a los Zorigami, Tsukumogamis (demonios-objeto) que nacen cuando un reloj tiene más de 100 años.

"Durante el resto del día, se dedicaron a discutir perspectivas comerciales, campañas agresivas para fomentar la compra de relojes digitales, plantear estrategias basadas en grupos de foco y otras tonterías." Ésta parte también quedó muy bien planteada: el narrador aporta datos que dan cierta credibilidad, pero como no son relevantes literalmente los manda al caraj*, y en general queda bastante cómico.

Al principio repetiste dos veces la palabra "puesto" y, aunque tienen diferente significado y función, personalmente habría dejado cambiado el segundo por un "considerando", pero ahí es cosa de gustos.

Saludos ^^

PD: ¿Para qué el otro blog (mundos a vapor)?

TUE_TUE dijo...

wuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa es supoer chica me gusto vale un proximo proyecto se aproxima cierto? esperemos ver más ejejejejejj esoeri que estés bien salduos