jueves, 18 de noviembre de 2010

El Cascarón Roto

Comencé este blog hace más o menos un año, con el sueño de ver publicada mi primera novela. Hoy, ese sueño está cumplido; días atrás, tuve la oportunidad de entrar a la FILSA sin pagar entrada, de sentarme en el stand de mi editorial a la espera de simpatizar con algún comprador indeciso. 

Pese a que no tuve la oportunidad de firmar muchos ejemplares, el objetivo se cumplió Estuve allí. Di el puntapié inicial a mi carrera de escritor y fue maravilloso. Martina Kemling hoy revolotea en la imaginación de unos cuarenta lectores. Y eso, aunque modesto, es fantástico. El Huevo Mundano fue, durante el corto tiempo de gestación de aquel milagro, la crisálida que albergó el sueño de esa niña soñadora.

Pero también fue mi Última Morada: una especie de mezcla entre Rivendel y los Puertos Grises. Aquí experimenté, crecí con las ideas y comentarios de mis pocos lectores, y me gané una pequeña cuota de respeto en el saturado mundo de los blogs. Aquí descubrí que el camino está en hacer una profunda reverencia frente a la tumba de Tolkien (tarea pendiente para mis, si Dios quiere, días de post-grado) y seguir marcando el paso hacia un nuevo lenguaje, una nueva visión de la fantasía, y un millar de historias.

Los que me conocen saben que tengo una obsesión radical por deshacerme de la tiranía de los lugares comunes. 

Esa postura venía forjándose desde hace algunos años. Pero fue aquí, en mi crisálida personal, donde tomó su forma definitiva. El Huevo Mundano fue mi monomito, mi viaje heroico, mi búsqueda propia por un nombre verdadero. Por eso le rindo honores y me despido de él como se lo merece.

Mi partida del Huevo significa también una despedida de la fantasía heroica pura. Una vez, hace casi diez años, el género me inspiró para convertirme en lo que soy: un casi adulto joven, peludo, un poco gordo (aunque estoy a dieta), que se pasea por los recovecos de una literatura en lengua extraña, anhelando tener una cátedra universitaria y tiempo para escribir sus libros.

Sin embargo, el género hoy me satura, me aburre, me llena de insatisfacción, no porque sea pueril ni porque carezca de lo que hace a algo digno de ser leído. Todo lo contrario: si lo abandono, es para buscar más, para rendirle tributo y hacerla más grande, más hermosa e imaginativa.

Mi partida del Huevo coincide con el hallazgo del steampunk como un nuevo lenguaje para comunicar mis ideas sobre lo fantástico. Seguiré hablando de hadas, dioses, elfos y dragones, pero envuelto en una densa nube de vapor saturado. Los últimos posts que dejo en ésta, vuestra humilde casa de descanso, marcan mi nuevo camino a seguir.

Los espero en http://mundosavapor.blogspot.com , mi nueva casa. Allí le daremos al Huevo la continuación que se merece. Un abrazo a todos,

EMILIO.
  

jueves, 11 de noviembre de 2010

La Hiladora

La  Hiladora es un complejo entramado de placas de cobre, estaño y terminales de oro, en cuyo recipiente más íntimo están contenidas, encerradas en relojes que no marcan la hora, las tres energías que alimentan las ruedas del Destino. Cada recipiente, a su vez, está conectado a un depurador, que alimenta a los espíritus con éter sintetizado, manteniéndolos vivos y en funcionamiento. Todo esto es posible gracias a una caldera que produce enormes cantidades de energía térmica, la cual circula en forma de vapor saturado  a través de un intrincado sistema de válvulas y venas de materiales de artificio.

La cámara de confinación de La Hiladora fue diseñada por Pólux Athelstand a principios de la cuarta década posterior a la caída de Mederlich y sus hijos, después de que estos últimos dieran muerte a las tres diosas del destino y quemaran hasta sus cenizas el bosque de Grievengrowth. Athelstand, cuya vida había sido bendecida por Clothos, la dadora de nombres e hiladora del hado, prometió a su diosa patrona —cuando ésta se hallaba herida de muerte—, que encontraría una manera de traerla a ella y a sus hermanas de vuelta del Éter. A este punto, se rumorea que los primeros intentos del inventor por cumplir su juramento lo llevaron a la práctica del tabú de la sintaxis humana, empresa que evidentemente se vio fallida por el pobre estado de la teoría y por el rechazo generalizado de la comunidad de alquimistas y cultores de la magia. Los registros mismos de la vida de Athelstand señalan que fue dos veces llevado a juicio, siendo la primera de estas instancias por la generación espontánea de un homúnculo de tres cabezas que estalló dentro de su atanor matando a una decena de personas. La segunda vez, los cargos presentados en contra del científico fueron interpuestos por una influyente firma de sepultureros que declaró haber sorprendido al hombre profanando tumbas en busca de estructuras óseas y tejido en buen estado.  Según consta en su biografía no autorizada, esta denuncia nació a raíz de un segundo intento por construir una morada corpórea para las tres parcas, fundamentada en los dudosos procesos del galvanismo.

La Hiladora nació como el último intento por cumplir su promesa. Un Athelstand ya viejo (y algo chalado) dedicó los últimos seis inviernos de su vida al diseño e implementación del primero ordenador de datos de la historia. Como toda maquinaria del periodo, se convirtió en una central de procesamiento sumamente barroca, muy poco funcional y, para remate, sumamente inestable.  Durante los primeros años, no fue más que una sórdida prisión de hierro para el espíritu de las tres parcas —Clotho, que hila la vida, Lacusia, que mide el largo del filamento y Atrophis, la implacable, que lo corta a su debido tiempo—, que fue regresado a la tierra mediante procesos que, hasta el día de hoy, siguen rebanándole los sesos a quienes estudian la conductividad de planos. El hecho de que las diosas no pudieran comunicarse con el exterior fue la última gran crisis que la mente tras La Hiladora tuvo que sortear antes de su muerte. Irónicamente, Atrophis en persona no le concedió el tiempo suficiente para hacerlo. Solo cien años más tarde, bajo el paradigma de la alquimia generativa, lograría implantarse en su funcionamiento el sistema de placas transformacionales primarias, cada una con la información necesaria para que las parcas pudieran producir enunciados ilimitados a base de un conjunto reducido de reglas recursivas.  Hoy por hoy, el paradero de La Hiladora es desconocido. Pero el hecho de que esté escribiendo esto es la prueba irrefutable de que las tres diosas del Destino siguen influyendo en el curso de las vidas de los mortales.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Entrevista para Contenidos Locales

Mis buenos amigos de Contenidos Locales han sido muy amables, paleteados y tolerantes al concederme la oportunidad de hablar tanda cabeza de pescado junta. Los invito a echar un vistazo a esta entrevista.

De ideas claras y pensamientos concretos es Emilio Araya Burgos. Escribe desde los 14 años y siempre tuvo en mente convertirse en un escritor famoso. Ese propósito lo llevó a estudiar Letras Inglesas en la Pontificia Universidad Católica y hoy es reconocido no sólo por ser uno de los pocos cultores de la fantasía heroica en Chile, sino que también por ser el autor de la novela Schmetterlinge, publicada este año por la Editorial Forja. La literatura inglesa es su predilecta, sólo lee libros del siglo XIX y anteriores a él. Reconoce que no le interesa la literatura latinoamericana ni menos la chilena. Leyó a Tolkien cuado tenía 12 años y desde ahí que se convirtió en su primera y gran influencia, la que está presente –de una u otra forma- en todos los textos que escribe y parte de los cuales forman parte de su Blog Huevo Mundano.

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sábado, 6 de noviembre de 2010

La Venganza del Viejo Reloj de Bolsillo

Todas las mañanas, el reloj despertador del señor Hamilton tocaba a las seis y media. Aquel día no fue la excepción.  El viejo inventor había puesto especial cuidado en no quedarse dormido, puesto que durante la mañana se había comprometido a entregar una orden completa de relojes digitales para una famosa firma japonesa..




Mientras tanto, en otro punto de la ciudad, el señor Yoshimoto salía del suntuoso hotel donde hubiera pasado la noche. Solo, se subió a la limusina que hubieran dispuesto para él antes de la salida del sol. Entonces, le pidió al chofer que lo llevara a cierto lugar en los suburbios.

A la par que esto sucedía, el señor Hamilton terminaba de darse una ducha apresurada. Justo al salir de la ducha, su reloj digital volvió a sonar. Había olvidado desconectar la alarma.

Al apurarse para remediar su error, tropezó con un patín que su hijo hubiera dejado en el pasillo, dándose de lleno en el mentón y quedando temporalmente sin respiración. Las cosas habían empezado mal. Muy mal.

El coche del señor Yoshimoto estaba estancado en el peor atiborramiento de automóviles de la mañana. Cada vez que miraba su reloj digital se acrecentaba en él la idea de una catástrofe.

Cuando el señor Hamilton abrió la puerta, media hora más tarde, el señor Yoshimoto estaba bajándose del automóvil. Entonces, intercambiaron unas pocas palabras corteses en inglés, al tiempo que el anfitrión bajaba a buscarlo y le invitaba a pasar.

Durante el resto del día, se dedicaron a discutir perspectivas comerciales, campañas agresivas para fomentar la compra de relojes digitales, plantear estrategias basadas en grupos de foco y otras tonterías. La hora se les pasó volando. Ambos eran hombres muy ambiciosos. Todo concluyó, felizmente al parecer, cuando Yoshimoto le preguntó al inventor si sus relojes podían producirse al por mayor. Hamilton, por supuesto, asintió. Podía tener quinientos de ellos en un día, si tal era su deseo. Y a la gente le encantarían, porque no había que darles cuerda. Funcionaban con electricidad.

Entonces, justo cuando el empresario y el científico se aprestaban a firmar el contrato, el ruido de una tormenta ambulante los hizo levantarse bruscamente de sus asientos. Acto seguido, mientras los adornos de la casa comenzaban a vibrar y a estrellarse contra el suelo, Hamilton corrió hacia la ventana, y miró a través de las persianas.  Allá lejos, en la línea del horizonte, vio algo que lo dejó sin aliento. Como una calamidad imparable, gigantesca y voraz como un huracán, venía  rodando una esfera de metal formada a base de cientos de miles de placas de hierro y engranajes que giraban a la vista, aplastando todas las casas y calles del vecindario.

Las palabras de un viejo enemigo resonaron en su mente: “Algún día vas a lamentarlo, desgraciado”
El viejo inventor se quedó absorto en la contemplación del inconmensurable monstruo de hojalata, hasta que la sombra del descomunal reloj de bolsillo se dejó caer sobre su casa.

Al ver que estaba a un paso de la muerte, el señor Yoshimoto salió corriendo justo a tiempo. Pero Hamilton no corrió la misma suerte. Fue aplastado con casa, carga de relojes digitales y todo. Y así fue como en el mundo nunca volvió a saberse jamás de aquellas infernales invenciones. 

sábado, 23 de octubre de 2010

Homunculo

Un homúnculo se crea con tierra del patíbulo y esperma de algún condenado. Primero, el alquimista prepara un útero de barro con suelo no consagrado, y después descompone de su muestra el material humano, para tomar de ella sólo lo  que es esencial. Discrimina con cuidado los componentes, de tal manera que la criatura sea siempre un ser humano incompleto, condenado a servir a los hombres. Y allí donde falta el huevo de la madre, el artesano introduce una semilla de mandrágora. Entonces, reordena las cadenas de existencia de la planta y el hombre, y las combina para que formen un nuevo sintagma. El proceso dura dos tercios de la gestación de un ser humano, y no es muy complicado. No hasta que la criatura nace y comienza a preguntar por su padre.
El alquimista nunca es el progenitor. Su papel es más como el del hechicero necrófago, que intenta reanimar lo destinado a dormirse. A diferencia del golem, el homúnculo es inteligente y, en muchos respectos, superior al ser humano. Sin embargo, es ambiguo en su estructura, pues su alma ha sido introducida a la fuerza en una entidad corpórea que no está preparada para recibirla.  Con todo, hay en él un indeleble rastro de humanidad. El homúnculo tiene una sed imperiosa por sus orígenes, y no descansará hasta encontrarlos. Tampoco tiene un nombre primigenio. Por eso, sólo obedece a sí mismo, al menos hasta el momento en que es bautizado y sometido a los deseos y proyectos de aquel que lo rescató de entre los muertos.

domingo, 17 de octubre de 2010

Treinta y Tres Cuentos de Hadas

El interés masivo en el rescate de Los Treinta y Tres de Atacama sugiere muchas cosas: (i) que el morbo de la población es insaciable, (ii) que Chile, más que con el mar, tiene muchas deudas pendientes con su suelo, (iii) que The Truman Show es profética, o, (iv) que unas supuestas fuerzas oscuras del catolocismo conservador orquestaron una tragedia con matices simbólicos, o, (v) que, pese a que Dios en verdad es misterioso, sus caminos torcidos siempre acaban bien. 

Más allá de si una o más de una de las proposiciones es o no fruto del delirio personal o colectivo, el rescate de los mineros, el tremendo despliegue periodístico involucrado, el interés suscitado en el mundo y todo lo demás, vino a poner sobre la mesa, a mi parecer, un punto clave para quien escribe fantasía: la necesidad imperiosa y tan innegablemente humana del final feliz.
Dejando de lado el corrosivo cinismo del mundo contemporáneo, reflejado hasta el cansancio en todos los medios de expresión, muy en el fondo, a todos nos gusta pensar que es posible que las cosas terminen bien. A pesar de que hoy es políticamente correcto, por ejemplo, escribir libros con finales abiertos, que no dejen cabos atados, o que abrirse a la posibilidad que la vida tiene matices (porque de que los tiene, los tiene), cuestionar el absolutismo del Bien (o del Mal), hay una pequeña recámara en nuestro, muchas veces, malogrado corazón, que anhela eso que Tolkien llamara la eucatástrofe: el giro inesperado que se opone a la derrota universal, y que, en el contexto de los cuentos de hadas ha sido tan duramente cuestionado por la aparente realidad. Cada uno de esos hombres es un golpe en la cara al pesimismo del mundo de hoy, y eso la gente común lo sabe. Por eso, se pegó como mosca a la pantalla del televisor. Estamos ávidos de grandes alegrías. Que lástima, eso si, que no seamos capaces de buscarlas en otro sitio que no sea la caja maldita. Hay mucho en la vida por lo cual sentirnos menos miserables.

jueves, 14 de octubre de 2010

FILSA & Fantasía Austral

El próximo 30 de Octubre al medio día en la sala Nemesio Antunez del Centro Cultural Estación Mapocho, se llevará a cabo el re-lanzamiento de Schmetterlinge. La invitación está cursada desde ya, para todos aquellos que no pudieron ir al evento de marzo pasado. La presentación estará a cargo de dos escritores, el primero de ellos Armando Rosselot (Te llamarás Konnalef, Forja, 2009). Recuerden que voy a estar firmando ejemplares. Vayan. Podrían encontrarse con más de una sorpresa.

En otro ámbito, fieles al dicho, Javier Maldonado y yo hemos unido fuerzas y hemos creado el blog colectivo Fantasía Austral, el cual ya ha sido definido por Alberto Rojas como "una cantera de fantasía épica"  Así que ya saben: si les gusta la fantasía de capa y espada, tienen un proyecto literario en esa u otra línea semejante, no duden en visitar este espacio y recomendarlo a sus amigos.  Los invito a darse una vuelta por el blog y, si quieren unirse al proyecto, a escribirnos a fantasiaustral@gmail.com. Todos son bienvenidos. Tenemos que ser legión.


lunes, 4 de octubre de 2010

La Encina del Ahorcado (Fragmento)

Tragedy, by hrcM

La noticia de que un duelo tendría lugar en la Encina del Ahorcado corrió como reguero de pólvora en cada rincón de Melnor. Esto, desde luego, no se debía a que a alguien pudieran importarle las rencillas de dos niños del barrio alto, sino al lugar mismo en el que se suscitarían los hechos. La Encina del Ahorcado tenía una reputación siniestra, que iba mucho más allá del mero nombre. En otro tiempo, había sido escenario de los más espantosos eventos.

Una mañana de invierno, un joven pintor había subido hasta el mirador para hacer algunos bocetos de los terrenos que se abrían hacia el sur de la isla. Entonces, una vez que se instaló cómodamente a los pies de una añosa y frondosa encina que allí había, vio que una bota colgaba justo por encima de su cabeza. Al alzar la vista, tieso y teñido de azul, estaba el cadáver del viejo Abelardo Monlard, el molinero del pueblo, colgando firmemente de la rama más alta y resistente del tronco.

El alcaide y sus hombres no tardaron en aislar la escena del hallazgo. Se puso a un guardia a cada flanco del cerro, para evitar que los curiosos se inmiscuyeran y entorpecieran la investigación. Sin embargo, no bien corrió la terrible noticia (pues el señor Monlard era muy querido en la vecindad), el cerro se llenó de una multitud horrorizada, que quería ver al fiambre con sus propios ojos. Simplemente se rehusaban a creerlo. Un viejecillo tan apacible, cansino y venerable como él… ¿Por qué? ¿Qué oscuros secretos podía esconder aquella mirada gélida, de un celeste polar, que siempre lucía más ligera y libre que el viento?

Las malas lenguas no tardaron en hacer notar sus apreciaciones. Hubo rumores sobre su esposa, un hijo no reconocido, deudas y tratos con prestamistas abusivos a causa del juego. A falta de otras pistas a las cuales ampararse los conspiradores de siempre acabaron sosteniendo que Abelardo Monlard se había visto forzado a acabar sus días para huir de las presiones de la mafia que operaba secretamente en Grendel, un pueblo del norte de la isla que él visitaba mucho y del que se decían toda clase de cosas.

Sin embargo, la tesis del suicidio dejó una multitud de cabos desatados. En primer lugar, no se había encontrado un taburete bajo el occiso, ni ningún dispositivo que le hubiera permitido ponerse de pie antes de echarse el lazo al cuello. Por otra parte, cuando los hombres del alcaide examinaron el cadáver, descubrieron que, sobre la marca de la soga, había otra mucho más tenue: un corte fino, hecho con maestría, abriendo un surco en la arteria yugular de la víctima. Estaba claro. El hombre había muerto desangrado, probablemente en un lugar lejano a la encina —tal vez en su propia casa—, y había sido llevado al cerro y colgado con posterioridad. Eso explicaba las discordancias en la data de muerte y el hecho incomprensible de una precipitada acción autodestructiva.

Hubo mucho que decir respecto a la muerte del viejo y querido señor Monlard. Como de costumbre, las posadas de los alrededores tuvieron su tiempo de bonanza gracias a la tragedia. En la venta de Un Clavo saca Otro Clavo, por ejemplo, se vendieron toneles y toneles de cerveza. Los viernes, el local organizaba una competición de conspiradores, todos los cuales, por supuesto, bebían y comentaban una y otra vez los pormenores de la muerte del molinero. La mejor historia o la teoría más sugestiva, se llevaba de premio un enorme barril de cerveza, un enorme trozo de carne, o la invitación de la casa a una suculenta cena familiar.

Pronto la conmoción pasó y todos olvidaron al simpático anciano de los ojos polares. Las especulaciones cesaron, dejando una historia muy retorcida detrás, y todos volvieron a sus ocupaciones habituales.

Así fue, hasta el incidente en el camino del juncal.

Por causa o azar, el mismo pintor que hubiera descubierto el cadáver del señor Monlard, venía una tarde avanzando hacia Melnor por la vieja entrada, atravesando una landa de pastos altos y juncos que se perdían en la distancia. Era una tarde serena. La luz iba en declive, pero aún estaba lo suficientemente claro para tomar un par de notas sobre el paisaje. El artista hizo unos trazos rápidos del juncal. No le importaba demasiado y, de todas maneras, sólo se trataba de un montón de pasto, muy fácil de improvisar después. Por el contrario, dedicó su atención a la tétrica y destartalada figura del molino de viento que se recortaba contra el fondo.

De pronto, el hombre oyó un quejido en la distancia. Al principio, sonó como el grito de una mujer de edad, la queja de alguien que llora, ahogándose en la desesperación, o el áspero sonido de un aspa oxidada. Dejando de inmediato sus utensilios a un lado, el dibujante alzó la vista e inmediatamente centró su atención en la techumbre del molino. Las alas habían empezado a girar de manera errática, primero en sentido del reloj y luego al revés, al compás de un viento imperceptible.

Entonces, mientras, azorado y presa de la fascinación, el testigo contemplaba la danza fantasmal del monumental esqueleto y uno recuerdo de la potestad de Abelardo Monlard, un resplandor verdoso y amarillo emanó desde el fondo del juncal, encendiendo llamas que ardían sin consumirse, trazando en medio del perímetro la forma de un hombre ahorcado en un árbol.

Aquella noche, la historia interminable había regresado. Estaba más claro que nunca. Abelardo Monlard estaba pateando con fuerza la tapa de la tumba.

EDdE, Cp 2 Duelo en la Encina del Ahorcado

domingo, 3 de octubre de 2010

Las Cloacas de Locknor (Fragmento)

Sewer, by VanderHuge (deviantart)
Echaron un rápido vistazo a cada una de las cinco alternativas que tenían al frente: todos los caminos se veían igualmente sucios y poco confiables, siniestros y desagradables al olfato. Sin embargo, el único de ellos que les permitía seguir avanzando era el del medio. Los cuatro adyacentes acababan rápidamente en paredes cubiertas de algas, limos y colonias de hongos, en depósitos de excrecencias y súbitas caídas que llevaban a viejos canales en desuso.

A poco andar, los mellizos descubrieron que sería imposible seguir sin ensuciarse. Tras atravesar el corredor, salieron a un espacio abierto sobre el cual flotaba una densa nube de amoniaco mezclado con otras pestilencias. Entre arcadas, Alanis alzó la vista y descubrió un sinnúmero de escotillas que se abrían desde las paredes, flanqueadas por faroles que exhalaban tétricas luces verdes y amarillas, encapsuladas en frascos de granalita . Las aberturas vomitaban continuamente el flujo de inmundicia que circulaba por los canales subterráneos de cada uno de los hogares de Locknor, transportando los desechos de herreros, peones, diplomáticos y gobernadores, formando una laguna repugnante. La única posibilidad de llegar al otro lado de aquella suerte de anfiteatro era a través del cenagal artificial que se había formado tras años y años de desperdicios humanos.

—No esperes que ponga un pie en esa cosa—dijo Maranie.

Alanis no tuvo más remedio que cargar a su hermana sobre sus hombros. Después de comprobar la profundidad del depósito —el agua le llegó hasta un poco más arriba de las rodillas—, se inclinó en el borde de la alberca, con ambas manos hacia atrás, para recibir a la joven, que se abrazó firmemente a su cuello. Después, no sin cierta dificultad, descendió hasta tocar fondo, se armó de fuerza y paciencia y siguió adelante, aunque a paso de tortuga. Pese a que Maranie era ligera como una sílfide, la peste de cien años que reinaba en el lugar intervenía continuamente con la tarea. Los constantes accesos de náusea lo hacían trastabillar. El miedo siempre presente de encontrar un súbito descenso en el trazado del terreno entorpecía cada uno de sus intentos por ir más allá. Pronto, la falta de aire fresco también comenzó a jugarle en contra. Cada vez que se desviaba para uno u otro lado, veía llamas que engendraban pesadillas y rostros fantasmales en los rincones más oscuros. Casi creía que podía escuchar las voces de espíritus penitentes, llamándolo por un nombre que no era el suyo, pero que le pertenecía tanto como su Destino.

Al fin, llegaron hasta el otro extremo de la alberca. Allí, después de dejar a la muchacha en un lugar seguro, Alanis se rindió ante la sombra de una puerta cerrada.

EdDE I, Cp. IX La Reliquia del Viejo Monasterio

sábado, 25 de septiembre de 2010

El Mar de los Milagros



Qué gran inspiración para ponerse a escribir es esta canción.  Ojalá algún día pueda hacer algo tan bueno como Record of Lodoss War. Reconozco en Ryo Mizuno a uno de mis grandes maestros.

sábado, 14 de agosto de 2010

La Desolación


El niño cruza el campo marchito. Lleva a rastras una capa hecha girones, una espada mellada y botas con agujeros en las puntas. El frío del lodazal engendra pesadillas viscosas entre sus dedos, cansados de la insolente vastedad de la llanura.

Avanza. Sus pasos son lentos, trabajosos. Cada uno se lleva más de sí que el anterior. La travesía ha drenado hasta el último ápice de sus fuerzas. El dolor de las ampollas a penas lo deja avanzar sin preguntarse hasta cuándo tendrá que soportar. Rodeado por los muertos —los innumerables restos de la Gran Batalla—, aquel que fue su único sobreviviente, fatigado, entumido y muerto de miedo, avanza bajo un cielo sin estrellas. Una manta de hollín es lo único que se atisba en el horizonte, tras una empinada sierra de gargantas negras. Los humos de la guerra trascienden lo que sus ojos ven y lo que su imaginación puede enhebrar. El desastre es vasto. Tremendo. Inimaginable. De pronto, la tierra se convirtió en el mundo engendrado por un corazón enloquecido, el paraíso de los dioses del odio. No había quedado un solo árbol en pie, ni un lugar con recuerdos frente al cual detenerse una última vez, para decir adiós. Sólo una enorme pila de cadáveres ardiendo en el silencio que les deja el olvido. Sólo eso, y un niño abriéndose paso, lentamente, a través de las entrañas de la desolación.

viernes, 30 de julio de 2010

Buenas Noticias

Durante estos días se estará celebrando la FERIAL, feria del libro organizada por Diario el Mercurio. Schmetterlinge estará con un 20% de descuento. El día domingo estaré firmando ejemplares durante la tarde. Aprovechen de ir, por favor. Apoyo es lo que más se necesita.

Nos vemos en Casa Piedra:  Escriva de Balaguer 5.600, Vitacura. Horario de atención: viernes y sábado de 10:00 a 20:00 y domingo de 10:00 a 21:00

En (casi) otro ámbito, Lakensis Lossarnach ha escrito un tremendo ensayo académico sobre mi libro. He quedado bastante perplejo después de leerlo. Como de costumbre, la crítica literaria universitaria siempre repara en cosas de plano ignoradas por la humilde mano del escritor. Es bastante largo, pero recomiendo su lectura a quien le interese. Para leerlo, haz click aquí

martes, 13 de julio de 2010

Malas Noticias

Hoy llegaron las primera factura de ventas de Schmetterlinge. Los resultados no son auspiciosos. Si tengo que ser honesto, son pésimos: nada más que siete ejemplares vendidos.

Sé que estoy empezando, sé que que falta la FILSA. Por desgracia, también estoy muy al tanto de que en Chile la publicidad literaria es un asco, y de que si no tienes grandes contactos para hacer ruido, te mueres en el anonimato. Da pena que un libro que ha gustado a quienes lo han leído no esté llegando porque a los medios les importa un bledo.

Es por esto, y por otras razones, que he decidido probar, paralelamente, suerte fuera de Chile. En palabras simples (aunque debo insistir en que esto es multicausal) decidí dar un giro al desarrollo de El Destino de Ephyle. Voy a aprovechar mis conocimientos y escribirlo en inglés, para tratar de exportarlo directamente. Es un tremendo desafío. Pero estoy siguiendo una corazonada. Además, desde un punto de vista práctico, el mercado editorial que apunta la la fantasía es mil veces más potente en USA que en estas latitudes.

Eso sí, el blog de EDdE va, y en versión bilinguë. Un abrazo para todos!

jueves, 1 de julio de 2010

Nueva Casa




Hola a todos. Primero, mis disculpas por la última entrada fantasma y por el largo tiempo que pasé sin actualizar. Como muchos saben, cuando acaba el semestre no queda mucho tiempo para distraerse o dedicarse a otros trabajos.

Hoy quiero invitarlos a que estén atentos a la apertura de mi nueva casa. Si, señores. Lo que oyeron. Estoy orgulloso de anunciar que el Huevo Mundano tendrá una nueva sede en blogger, dedicada exclusivamente a mi proyecto mayor, El Destino de Ephyle. Para los que me conocen y saben que tengo/tenía la pésima costumbre de cambiar de blog cada cinco minutos, no desesperen. El objeto de este nuevo espacio no es hacer tirar el Huevo a la basura. Estaré tan pendiente de él como siempre. Seguirán (y aumentarán) los cuentos cortos, los ensayos, las crónicas, reseñas y pataleos. Incluso, tal vez, le de un giro más cotidiano.

En el blog dedicado a EDdE, encontrarán, como es debido, mucha información respecto al libro y su construcción. También habrá bastante material gráfico (bocetos de personajes, mapas, y una que otra ilustración) Eso sí, les pido paciencia. A pesar de que empezaré a subir material este mismo fin de semana, me tardaré unos cuantos meses en poner el sitio a flote en su totalidad.Háganse seguidores para estar al tanto de todo lo que pasa.

Espero haber sido portador de buenas noticias. Lo que es yo, muy feliz por ello.

Nos vemos pronto,

Emilio.

miércoles, 16 de junio de 2010

The Second Sin


My family is proud and ancient. Our name is written in the hall of fame of heaven. Each offspring of the Alraun clan has been a beacon of hope for the world. The history of my kin has been written with the blood of the greatest warriors, the finest craftsmen, the most inspired poets and the boldest travellers. We are part of the fated victory of light against darkness.

And yet, I have failed. I have stained the roots of my bloodline. I have seen what must not be seen, desired what must not been desired. I am cursed. The deeds of my heart shall bring us to an end.

For how—how can I refuse to see her? How can I banish her from my thoughts? The night was created, above all, to praise her face in the moonlight. God’s plan was made to lead all men towards her insurmountable beauty. She is the beginning and the end, the path by which we all shall be saved. And still, she is indomitable as a tempest; her eyes mirror the power of lightning; her flesh awakens the dark pulses of my mind. O, Acacia, lovely Acacia, the tree that cannot be touched. Your name is full with my destiny. My days are full of reveries, my nights crowded with nightmares of you and me together in the meadows. Why, in the name of God, were you born to be my sister?

I must find a cure for this disease. I cannot disrupt the divine plan with these sinful fantasies. I shall seclude myself for the rest of my days. No one shall hear my name again, not beyond the walls of Blackmound Abbey. There I shall, in silent prayer, slay the demons that have tainted the mighty name of my kin. There I shall, in close communion with God, bring this horrible curse to an end.

domingo, 13 de junio de 2010

El Bosque del Silencio



A sus pies yacía un bloque de piedra, oculto tras una maraña de hiedra y hoja seca. En él estaba inscrito el antiguo nombre del bosque.


“Ya no hay quien vuelva a llamarlo así”, pensó la muchacha, envuelta en un extraño y sombrío recogimiento. De pronto, los cansinos rayos del sol vespertino se encogieron sobre sí mismos. El frío era el de una tarde de otoño, triste después de la lluvia. Y sin embargo el crepúsculo no había cambiado. El mundo de alrededor se dormía plácidamente en la calidez de la última hora del verano; pero allí, alrededor del claro, reinaba el mismo silencio que había arrebatado al bosque su antiguo nombre.


Una vez, hace mucho tiempo, vivía en el corazón de la floresta un ruiseñor cuya vida alimentaba los vetustos huesos de los árboles. Su canto despedía las hojas en otoño y despertaba los frutos en primavera; alzaba al fresco pimpollo sobre sus raíces, elevándolo sobre el tallo hasta la copa; preparaba el lecho del tronco enmohecido y hacía crecer la hierba entre los túmulos. Era la criatura más amada del bosque, si bien quizás la más pequeña, pero su corazón latía con fuerza y, a través de él, aquellos que la rodeaban podían seguir viviendo. No tenía, quizás, las portentosas alas del Águila Mistral, Señora de los Vientos del Sur, o el incansable de Tolqüensar, la Estrella del Norte, pero era otra de aquellos a quienes los mortales llamaban eternos. Ella misma era el corazón del bosque, el pulso a través del cual su espíritu perspiraba cada día. Su nombre era Valðëre, y quien poseyera el secreto de su música podría forjar un instrumento capaz de acabar con el sueño de los muertos.

Por aquellos días, un joven músico y artesano había llegado a la región. Había hecho, según se decía, un largo camino buscando la entrada al corazón de la floresta. Movido por los rumores y leyendas que se había tejido alrededor de ella, había concebido la extraordinaria idea de capturar al ruiseñor y matarlo, para así obtener el preciado don de su voz y utilizar su magia para encender los deseos de su corazón.

La búsqueda del artesano acabó una tarde de junio, cuando, con un paso que doblegaba la hierba y perturbaba el sueño de las raíces, entró en el claro donde Valðëre invocaba a Limanavara, la Blanca Doncella del Inverno. De este modo, aprovechándose del descuido de la criatura, el invasor subió hasta su sitial y le clavó una espina de cardo en el pecho. Entonces, con la muerte del pequeño ser, murió también el antiguo nombre del bosque.

Sin embargo, los árboles siguieron creciendo. Cada primavera trajo su verde y su afán. Las raíces siguieron alargándose, buscando el sueño bajo la tierra, y hubo siempre copas nuevas anhelando tocar el cielo; no se fueron ni aves, ni ardillas, ni las criaturas del día o la noche. Y sin embargo siempre faltaba algo. Quizás, una pequeña y dulce melodía, que nadie—solo uno—, supo alguna vez de donde vino. Por eso ahora lo llamaban el Bosque del Silencio. Aquellos que sobrevivieron a la partida de Valðëre nunca olvidaron que algo les había sido arrebatado.

martes, 8 de junio de 2010

Los Reinos Reunidos de Felipe Real


Hace unas semanas, mi compañero de armas y letras, Felipe Real, me dijo que se arriesgaría a incursionar en el mundo de los blogs. Fue una muy buena noticia. Él es un gran cultor de la fantasía y los relatos heroicos. Además, un lector muy entusiasta: verdadero conocedor del género de capa y espada. Ha leído muchísima literatura fantástica. Me complace decir que tiene una biblioteca y unos conocimientos muchos más amplios que los míos. ¡Qué honor y qué suerte tenerlo entre nosotros!

También es un escritor muy entusiasta. Tiene muchas ganas de meterse de lleno en le mundo de las historias que ambos adoramos. Reconozco en él un gran talento, una persona con muchos gustos e ideas afines. Estoy convencido que su contribución a la anémica literatura fantástica chilena (entendiendo fantástica con un claro sentido y sabor a "orejas largas") será inestimable.

En su blog, Reunited Kingdom, podrás encontrar fragmentos de su obra, The Shattered Lands. Un aspecto novedoso de su propuesta es que Felipe incorpora textos en tanto en inglés como en español. Será un buen ejercicio para los conocedores de la lengua inglesa, y un desafío para aquellos que quieran aprender. Así que ya saben. Todos invitados a descubrir a esta nueva lumbrera de la fantasía nacional.

domingo, 23 de mayo de 2010

Nuevo Comienzo (al fin!)


Este libro recoge en sus páginas parte de la historia y el destino de un mundo. Es una crónica vasta, a menudo incompleta y fragmentada, hilada a partir del canto de muchas voces. En su seno, se halla la última letra escrita en recuerdo del Tiempo de los Sellos y de los magnos acontecimientos que en ese entonces sucedieron. Es una historia de gloria y fracaso, de voces al viento y secretos urdidos bajo raíces; un cuento de luz, oscuridad, de certeza, incertidumbre, esperanza y desengaño. Aquí, lectora o lector, está el Destino. El Destino de un mundo llamado Ephyle.

Bienvenidos al libro que me he tardado más de diez años en escribir.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Martina en su tierra

El Diario Austral de Osorno publicó hoy una pequeña nota sobre Schmetterlinge. Genial que Martina haya llegado al fin a su tierra. Estaremos atentos a más novedades.

domingo, 9 de mayo de 2010

Chile país de Piratas

Unos días atrás, pasaba frente al Portal Lyon con un ejemplar de Ygdrasil bajo el brazo. Al detenerme frente al semáforo, un hombre gordo, con barba de tres días, me dijo:

-Libros baratos, joven.

Seguramente, al verme, debió pensar que yo era parte de su público objetivo.

Cuando miré su "mercancía", vi libros de Isabel Allende, textos de auto-ayuda, y un ejemplar de Twilight. Acto seguido, lo miré a él. Fijamente, por uno o dos segundos. Después, cambió la luz, y me marché. Entonces murmuré:

-Soy escritor, señor. No me ofenda.

Me pregunto si me habrá escuchado, o, si, en caso de haberlo hecho, mis palabras habrán significado algo para él. A veces peco de ingenuo.

jueves, 6 de mayo de 2010

Metafantasía Austral

A todos aquellos que andan con el bolsillo estrecho y no tienen plata para comprar un libro:

Me avisan desde Paniko.cl, que el pequeño artículo que escribí sobre Schmetterlinge ya está online. Van a sortear un ejemplar firmado entre los posts, así que si no pudieron ir al lanzamiento o no han podido comprar el libro todavía, esta es la oportunidad para hacerse con uno.

martes, 4 de mayo de 2010

Literatura Fantástica: ¿En qué están los autores Chilenos?

Por Alberto Rojas, para EMOL.

Era sólo cuestión de tiempo. Hace algunas décadas, para el público masivo, hablar de ciencia ficción chilena podía resultar casi una excentricidad. Algo lejano, extraño y con una presencia bastante marginal en las librerías nacionales. Un universo pequeño y cerrado del cual sobresalía sin mayor competencia el nombre de Hugo Correa.

Sin embargo, casi como un inesperado big bang, la literatura fantástica chilena ha estallado en el último tiempo con nuevas obras y jóvenes autores.

Un aporte indiscutible fue sin duda la amplia revisión histórica que Marcelo Novoa reunió en “Años Luz. Mapa estelar de la CF en Chile”, que a través de sus páginas ofrece un fascinante recorrido por la literatura fantástica chilena desde los tiempos de la Colonia hasta nuestros días.

Otra antología ineludible es “Alucinaciones.TXT”, que reúne veinte cuentos que se aventuran en el terreno de la clonación, el cyberpunk, los mundos postapocalípticos, los seres artificiales, el terror y los viajes por el tiempo.

En términos individuales ya hay un conjunto de nombres que están generando una importante cantidad de títulos. Dentro de los más prolíficos está Jorge Baradit , que desde “Ygdrasil” hasta “Kalfukura”, ha convertido cada una de sus novelas en piezas angulares de este movimiento literario nacional.

Lo mismo ocurre con Francisca Solar, que tras publicar en internet su exitoso fan fic “El Ocaso de los Altos Elfos” —que le generó 900 mil lectores—, saltó directamente a las librerías con la novela de suspenso paranormal “La Séptima M”, cuya segunda parte finalmente entrará a imprenta en los próximos meses.

Francisco Ortega, con “El Número Kaifman”, tomó por asalto la ficción reuniendo intriga, conspiraciones, extraterrestres y misterios anclados en la Segunda Guerra Mundial. Y que ya tiene lista su nueva novela: “El Horror de Berkoff”.

Tampoco se puede olvidar a Mike Wilson, que con su novela “El Púgil” rompió esquemas combinando mucha cultura de masas con una invasión alienígena en Buenos Aires, además de robots que sueñan ser humanos. Su nueva novela, “Zombie”, llega a las librerías este mes.

Asimismo, Álvaro Bisama, desde su elogiada “Caja Negra” hasta la reciente “Música Marciana”, ofrece una mirada que combina realidad con ficción de manera hábil, salpicándola siempre con citas ocultas entre líneas y humor inteligente.

La lista sigue creciendo con Sergio Amira y su libro “Identidad Suspendida”, y que acaba de publicar junto a Daniel Guajardo la novela “Psique”.

Por su parte, Sergio Meier, antes de partir nos dejó su novela “La Segunda Enciclopedia de Tlön” .

También podemos mencionar a Rebeca F. San Román y “Sinfonía Eterna”, novela de vampiros ambientada en un Santiago gótico y laberíntico. O a Emilio Araya y su recientemente publicada “Schmetterlinge”.

En otras palabras, esto no se detiene. Los autores que hace menos de cinco años abrieron camino con sus primeras publicaciones, hoy gozan de la posibilidad de seguir creando, muchas veces al amparo de editoriales más grandes y comerciales. Y aquellos que recién se aventuran, llegan con el ímpetu y la creatividad de las nuevas generaciones. Así que chilenos, tenemos literatura fantástica para rato.

Gracias, Kensan, por la noticia!
(Da un poco de cuco verse mencionado en medio de tanto nombre grande)

lunes, 26 de abril de 2010

Martina en Candilejas.cl

Candilejas.cl, revista virtual que desconocía por completo, ha publicado hoy en su portada un artículo sobre Schmetterlinge. La nota comparte espacio con Revolución en Gaea, que Forja lanzó más o menos simultáneamente. El artículo reproduce el discurso que el escritor Darío Oses preparó para la ocasión.

domingo, 18 de abril de 2010

El Disfraz

The Rose of Versaille, by Alhambra

El barbero tira la trenza con una fuerza desproporcionada. A continuación, estira la mano libre, a tientas, en busca de las tijeras. No las encuentra; toma en cambio un cuchillo carnicero, y empieza a cortar. Mientras tanto, la niña, sentada y de manos atadas a un frío sitial, trata de comerse sus sollozos. Si no puede conservar el oro acumulado en diecisiete años, al menos intentará conservar su dignidad.

—Es un buen trabajo—dice el rapabarbas, mientras se soba las manos, complacido. Sin embargo, hay un atisbo de recelo en su semblante, como si cuestionara secretamente lo que acaba de hacer. Antes de salir, hace una torpe reverencia frente a la joven. Después, desaparece en un pasillo penumbroso. Sus pasos se pierden en la oscuridad.

La joven piensa en su cabello y en el peine de plata con el que solía cepillarlo, noche a noche junto al fuego, para que estuviera liso y resplandeciera al sol. Entonces, recuerda a su madre y a su hermano mellizo, que murió en el frente defendiendo al Rey de un destino inevitable. Lentamente, se sabe devorada por la soledad.

Sin embargo, un nuevo rumor de pasos en el corredor irrumpe en sus pensamientos. Esta vez, se trata de una pareja. Uno de ellos es el canciller. Su canciller. Puede reconocerlo por el sonido de sus botas y por el olor que desprende su ropa a lo lejos. Entonces, por un momento, imagina que puede ser salvada. Cierra los ojos, como inundando su interior con una plegaria.

El joven dignatario entra en la habitación, pero su mirada es fría. Pasa de largo. La ignora. Se sienta en un taburete, a espaldas de ella, que al instante baja la cabeza y cierra los ojos. Acto seguido, un hombre delgado y de aspecto endeble hace su entrada en el calabozo. Trae consigo una pila de prendas de vestir envueltas en seda fina. Las deposita sobre una mesa, y espera a la palabra de su amo.

—Desátala—dice éste, con una voz seca, como cuarteada. La niña escucha. En su corazón hay un chispazo de esperanza. Siente, de pronto, que tras esa mirada glacial se esconde un plan para liberarla. Espera con un esbozo de sonrisa a que el recién llegado termine su tarea. Confía en que pronto podrá ponerse de pie, y ser libre. Su cabello volverá a crecer. Es sólo cuestión de que pasen los meses.

—Quítale la ropa—ordena entonces su supuesto salvador, derrumbando sus esperanzas. Está tan pasmada que no puede ni si quiera sentirse traicionada.

Ya no hay más que esperar, salvo lo peor.

—Pero señor…

—Quítale…la ropa.

El servidor asiente. Sus manos tiemblan. —Mi pobre niña… —intenta balbucear—. Cuando llegue la hora, acuérdate de mí.

Ella asiente, con comprensión y acogimiento, a pesar de todo. Sabe que al pobre hombre nada puede reprocharle. Sólo está siguiendo órdenes.

El sastre comienza a desabrochar la telaraña de cordones que mantienen el vestido de la princesa ceñido a su breve cintura. Avanza demasiado lento para la conformidad del canciller que, sin una sola mirada a la joven, le ordena que coja las tijeras y corte. De este modo, la muchacha queda rápidamente desnuda. Aguarda de pie. Tiene mucho frío, pero no tirita. Tiene mucho miedo, pero no tiembla. Cierra los ojos y piensa en su madre cepillando su el cabello junto al fuego.

—Vístela—dice entonces el canciller, girando sobre sus talones y desplazándose en dirección al corredor—. Y no te demores —añade, al oír que en los pisos superiores se congrega una muchedumbre—. La ceremonia comenzará dentro de cinco minutos…

El modista cubre los delgados y huesudos hombros con una camisa. Luego, los rellena con motas de algodón, para darles más consistencia y una forma apropiada. Repite lo mismo en brazos y piernas. Guardar las apariencias es lo más importante. Después, echa sobre la niña una ornamentada chaqueta, una capa con joyas engastadas, y le hace ceñirse unas botas altas, para disimular la flaqueza de las piernas. Termina coronándola con una profusa melena dorada, y con una incipiente barbilla, pálida como polvo de estrellas.

—Espero que la trasformación sea de su agrado, señor —dice el alfayate, alzando un espejo, para que la joven pueda verse de nuevo, por última vez, debajo de la terrible fachada—. Que viva el Rey —añade entonces el sirviente, temblando, mientras un ruido de trompetas resuena en las alturas. El muchacho asiente con pesar, adelantándose hacia su destino. Las voces no dejan de llamar su nombre.

jueves, 15 de abril de 2010

Librerías

Hola a todos. Dejo la lista de librerías donde pueden encontrar Schmetterlinge, para todos aquellos que no pudieron ir al lanzamiento, o que fueron y no pudieron comprarlo en esa oportunidad. el precio de referencia es $8.000
  • Mago Editores
  • Nueva Altamira (drugstore, Providencia)
  • Feria Chilena del Libro
  • QuéLeo (Providencia y Vitacura)
  • Manantial
  • Antartica:
  1. Patio Centro
  2. Cerrillos
  3. Antofagasta
  4. Parque Arauco
  5. San Bernardo
  6. La Dehesa
  7. La Reina
  8. Alto Las Condes

sábado, 10 de abril de 2010

Retrospectiva

Hoy en la mañana ordené el departamento. Me levanté razonablemente temprano, pasé aspiradora, saqué el polvo, limpié el piso, lavé loza, enseres y superficies. Los días de orden y limpieza son una gran oportunidad para sentirse feliz con tu casa. También lo son para pensar un poco en uno mismo.

Han pasado casi diez años desde que me puse a escribir en serio. Mis primeros empeños los hice a poco de haber cumplido catorce, en un tiempo en que no había tantos escritores precoces como ahora. En esos días, era muy feliz haciendo lo que más me gusta, y aún lo soy. Sin embargo, a pesar del enorme logro que es Schmetterlinge, no puedo evitar sentirme un poco desencantado. Me explico.

Mientras desempolvaba los estantes de un mueble, me encontré con un disco que antes era de mis favoritos: Battalions of Fear, de Blind Guardian. Ahora bien, el cuarteto alemán fue durante siglos mi banda preferida. Compré todos sus discos,y me enojé mucho cuando no pude asistir al concierto que dieron en Chile el año 2002. Ahora, vuelvo a ellos de vez en cuando, y siempre con un poco de vergüenza, como si estuviera mal volver a aquello que nos hace algún sentido.

Entonces pensé, y me dije: esto está muy mal. No hay por qué avergonzarnos de las cosas que nos gustan, o dejar que los prejuicios de la gente ignorante nos hagan cuestionarlas.

Siento que hoy más que nunca necesito volver a mis raíces. Volver a lo que me gusta y no seguir dando botes con lo que es "correcto" que deba gustarme. Tengo ganas de revivir un poco mi viejo estilo; echo de menos esas tardes enteras de dibujo, pintar con acuarela e iniciar mangas que nunca voy a terminar. Fueron buenos tiempos, y pueden seguir siéndolo perfectamente, a pesar de que casi ha pasado una década. Pues, como dice el dicho gringo, "if it's not broken, don't fix it." No hay por qué cambiar o deshacerse de algo que todavía puede funcionar.

martes, 6 de abril de 2010

Apostillas para Schmetterlinge


A continuación, el listado completo de las referencias relevantes contenidas en Schmetterlinge. Este post no contiene spoilers, pero seguramente sea de más utilidad para los pocos mortales que ya han leído el libro y vivido para contarlo. Para los no iniciados, mejor saltárselo y volver a él más tarde.

1. El epígrafe que abre la novela es del libro La Costa Más Lejana, tercero de los libros de Terramar, de Ursula K. Le Guin.

2. El libro que Rodolfo Kemling encuentra en uno de los asientos de espera del aeropuerto John. F. Kennedy es A Wizard of Earthsea, de la misma serie y de la misma autora. El niño al que se hace referencia es de etnia yahi, sobre la base de cuya cultura Le Guin escribió los libros de Terramar.

3. Los Folios de Ellesmere, mencionados más adelante, contienen una versión ilustrada de The Canterbury Tales, de Geoffrey Chaucer. En el Códice de Nowell, también mencionado en la novela, se conserva la primera parte del manuscrito original de Béowulf. Sir Gawain and the Green Knight, de autor desconocido, es otro de las obras cumbres de la Literatura Medieval.

4. El Addison's Walk es un camino cercano al Magdalene College, en Oxford, donde J.R.R Tolkien y C.S Lewis solían pasear a menudo.

5. El pub de St. Giles al que se hace referencia no es otro que The Eagle and Child, lugar habitual de reunión para los ilustrísimos Inklings.

6. Las Hadas de Cottingley, uno de los fraudes fotográficos más controvertidos del siglo XX. Hasta Sir Arthur Conan Doyle creyó que las fotografías eran verdaderas.

7. El Título y número del tercer capítulo (Correspondencia Inesperada) es un homenaje al HP y la Piedra Filosofal , Letters from No One (Las Cartas de Nadie)

8. El Rey Brujo del que habla Sabrina Kemling no es otro que el Rey Brujo de Angmar, cabecilla de los Nueve Espectros del Anillo.

9. La leyenda escrita a los pies de la estatua del Ángel Martir en El Colegio Todos los Santos está tomada del opening de la serie de anime Elfen Lied. También es una cita bíblica.

10. Perelandra, el sobrenombre de Alejandra Arrollo, es el nombre del segundo libro de la trilogía cósmica de C.S Lewis, Perelandra: A Voyage to Venus.

11. El libro donde "todo lo que pasa por sus páginas acaba transformándose" es la Metamorfosis de Ovidio. El cuento de Píramo y Tisbe al que el narrador hace referencia es parte de esa obra.

12. El "velo de sueño que duerme a los licántropos" es la mortaja que Lúthien Tinúviel tejió de sus propios cabellos para burlar a Morgoth, según se cuenta en El Cuento de Tinúviel, de J.R Tolkien.

13. Los "cucos" a los que Martina se refiere en la aventura del paraguas, son, en efecto, una referencia a los Nueve Espectros del Anillo. Del mismo modo, puede decirse, por analogía, que la Copa de Agua es el reflejo de Barad-dûr en la mente de la pequeña, influenciada fuertemente por las lecturas de su hermana mayor.

14. La canción de Antonio Ríos que aparece en el libro es verdadera, como lo es el espacio infantil del Kiwi (Zoolo TV, para los que recuerdan esas tardes de Megavisión por allí por el año 2000).

15. El nombre de Amemizu (agua de lluvia, en japonés) es la respuesta al enigma propuesto por el mismo personaje.

16. El Golpe Maestro del Duende Leñador (The fairy-feller's master stroke) es un cuadro real, de la mano del pintor victoriano Richard Dadd. La leyenda dice que Dadd se demoró nueve años en terminarlo, tiempo que pasó encerrado en un manicomnio. También es una canción de Queen.

17. La Ofelia de Waterhouse también es un cuadro real, visión del conocido personaje de Shakespeare por el pintor británico John William Waterhouse.

18. La pila de libros que espera a Martina después de ser castigado incluye El León, La Bruja y el Ropero, de C.S Lewis, y El Hobbit, de J.R.R Tolkien. Los otros títulos como El Viento en los Sauces, las dos Alicias, son todos títulos de clásicos de la literatura "infantil".

19. "Los amigos de tras el poste de luz" y la "tierra más allá de las Sombras" hacen referencia a Las Crónicas de Narnia, particularmente al último tomo de la serie, La Última Batalla.

20. El "duendecillo comodón" aludido en el mismo párrafo no es otro que nuestro querido Bilbo Baggins.

21. Symposium, la obra citada por Rodolfo Kemling en su crítica a la alegoría, es el ampliamente conocido Banquete de Platón, diálogo en el que se tratan las distintas formas de amor del mundo clásico.

22. Faërie es el vocablo que designa el Reino de las Hadas, según el uso que Tolkien le da en su ensayo Sobre los Cuentos de Hadas.

23. Béowulf es el primer poema de la Literatura Inglesa, a pesar que su orígen es danés. La Comedia hace referencia a la obra cumbre de Dante Alighieri; Le Roman de la Rose (El Romance de la Rosa) fue una obra muy popular durante la Edad Media, cuya traducción al inglés medio se le suele atribuír a Geoffrey Chaucer.

24. La cita que abre el último capítulo está tomada de The Sandman, de Neil Gaiman, tal y como se indica en el pie de página.

25. "Yet trees are not 'trees' until so named and seen", es un verso del poema Mythopoeia, de J.R.R Tolkien.

26. El Fabricante de Lluvias es una novela de un tal Camus (no Albert Camus) que leí, más o menos, a la edad de Martina.

lunes, 5 de abril de 2010

Crónica del Lanzamiento


Unos 45 minutos antes de la hora convenida, un prolijo escritor primerizo vestido con una elegante camisa azul con rayas y un pantalón de cachemir color marengo, espera de pie junto a la salida de Metro Salvador a su amigo y compañero de letras Javier Maldonado. Alrededor de quince minutos después, el susodicho a quién se esperaba entra en escena. Luego de los respectivos saludos y preguntas de rigor, ambos se dirigen hacia las dependencias del Café Literario, cruzando un agradable y otoñal Parque Balmaceda. Por ahí cerca, dos gringos locos vestidos como montaraces predican que el Fin del Mundo viene este 2012. Portan banderas con el nombre de Dios escrito en muchos idiomas, y un folleto que reproduce las escrituras de las Tablas de la Ley. Ajenos a estos extraños portentos, los compañeros continúan su caminata. Al llegar al café, se encuentran con algunos invitados que se adelantaron y llegaron primero.

Después transcurre una media hora de presentaciones. Aparecen viejos amigos, compañeros de universidad, familiares y profesores. Entre ellos, llama la atención una hermosa señorita cuyo vestido azul le saca los ojos al ya atiborrado de nervios escritor debutante. Sin embargo, a pesar de la insuperable belleza de aquella presencia, el estómago del primerizo no puede evitar manifestar el ascenso de los nervios. Queda cada vez menos tiempo. En eso, nos informan que Jorge Baradit ya está en el recinto. Los otros presentadores aparecen casi simultáneamente. Se les pide a todos que entren, al tiempo que van llegando los rezagados. La sala del subsuelo del café literario se llena modestamente, pero se llena. Hay por lo menos cincuenta personas. Después de los últimos arreglos, se da el vamos a la ceremonia.

María Eugenia Lorenzini, editora de Forja, presenta a los encargados de dar un empujón al libro. Así, María Susana Bunster, Darío Oses y Jorge Baradit se hacen conocidos entre el público presente. Se les escucha atentamente. La profesora Bunster, fiel a su meticuloso estilo, reseña el libro apoyándose en tres o cuatro puntos principales; Baradit improvisa un comentario sobre la naturaleza de la literatura fantástica, y ameniza la jornada con una bochornosa anécdota en el baño de Starbucks que acaba con él presentando aquel libro de nombre extraño una tarde de otoño, unos seis meses después. Finaliza Darío Oses con su comentario. Afirma que Schmetterlinge es, probablemente, "la última novela de formación de la historia". Palabras demasiado grandes para quién las recibe. Después es el turno de un servidor. Logra sacar más risas de las que había esperado. Una buena improvisación en medio del plan establecido rinde buenos frutos, pero retrasa demasiado. Por esto mismo, el final de la presentación resulta algo apurado. Se olvidan agradecimientos que había que dar, y la firma de ejemplares termina siendo precisamente la vorágine atolondrada que todos querían evitar.

A pesar de eso, fue magnífico. Una gran experiencia. Para repetirla en el futuro, de todas maneras.

lunes, 29 de marzo de 2010

Martina en EMOL


Mi amigo buen Alberto Rojas ha publicado en EMOL una nota muy interesante e ilustrativa sobre Schmetterlinge. Aquí una pequeña muestra:

SANTIAGO.- Martina es una niña que vive en el sur de Chile, una zona de nuestro país que históricamente ha estado plagada de mitos y fantasía. Pero un día se da cuenta de que tanto su cuerpo como su vida están empezando a cambiar, iniciando un viaje que no sólo la llevará de ser una niña a transformarse en una mujer; también la hará transitar de la realidad a la fantasía.
"Schmetterlinge" (Ed. Forja, $8.000) es la primera novela de Emilio Araya Burgos, joven estudiante de Licenciatura en Letras Inglesas en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Y cuyo nombre en alemán ("Mariposas") resulta tan sugestivo como intrigante.

"Esta novela nació de una fuerte necesidad por revitalizar mi creatividad. Los últimos años habían sido bastante duros y escuetos en cuanto a lo que escritura se refiere. No hacía más que re-escribir proyectos viejos, tratando de retomar el hilo", explica sobre el proceso que culminó en este libro. "Meterse en el personaje fue lo más difícil. No tanto por su personalidad, sino por los ritmos psicológicos que estaban y están en juego. A pesar de todo, me demoré bastante poco en escribirla; con borradores, correcciones y todo, no más de ocho meses".

El resto de la nota lo lees aquí.

Recuerden que falta un día para el lanzamiento. ¡Los espero a todos!

lunes, 22 de marzo de 2010

Noticias II


Afiche Oficial del Lanzamiento

Día de locos. Esto de estar estudiando, cambiándome de casa y a punto de lanzar un libro es para volverse loco. En la mañana, clases; imprimir material, correr, y seguir corriendo. Gracias a Dios Constanza estuvo conmigo toda la mañana. Con tanto que hacer, me habría machacado los sesos y, muy probablemente, habría acabado gruñendo en el metro y maldiciendo a quien se me cruzara por delante. Ha sido un día movido, pero, por suerte, lleno de buenas noticias.

En primer lugar, Jorge Baradit confirmó su asistencia al lanzamiento. En segundo lugar, me entero que un crítico y escritor muy respetado ha accedido, con gusto, a compartir tribuna y presentar junto a él. Su nombre es Darío Oses, y me editora dice que debo considerar un honor contar con su presencia. Luego me cuenta que existe la posibilidad que algunos ejemplares de Schmetterlinge llegue a un colegio. También me entero que la Feria Chilena del Libro compró 26 ejemplares.

Por cierto, el valor del libro en librerías (y el día del lanzamiento) será de $8.000. Para aquellos que quieran comprarlo por 800 pesos más barato, está la librería de elatico.cl. Allí pueden encontrarlo a $5.500, pero al pagar el gasto de envío se encontrarán que el precio sube ostensiblemente.

Nos vemos en una semana!

sábado, 20 de marzo de 2010

viernes, 12 de marzo de 2010

La Primera Martina


Before Delirium...there was Delight, by GoblinQueeen

Hoy un poco de historia. Los dejo con el cuento/boceto de personaje de cuyo fondo nació nuestra querida Martina. No estoy particularmente orgulloso de él, pero todo comienzo merece un lugar en el presente. ¡Saludos!

Ella es una niña de catorce años, prolijamente desgarbada, huraña, un tanto arisca y farfullona, caprichosa como los deslices de la luna, pero tiene un buen corazón, y una auténtica predilección por los colores profundos. Su ojo izquierdo tiene la forma y el color de un pez de oro diminuto. Pero eso es casi superfluo, porque a ella lo que más le gusta no es mirarse al espejo, sino simple y llanamente escribir.

Escribe todo el año, como loca enajenada, durante las clases de matemáticas, música, lenguaje y biología, durante las tardes y mañanas, otoños, inviernos, veranos, primaveras y ciclos estacionarios feéricos, cronologías amputadas, tiempos olvidados y eones enterrados. No para ni si quiera cuando duerme, ni para detenerse un momento y mirar su reflejo en el agua. Montañas de altura inabarcable, prístinas florestas de pimpollos saltarines y niños perdidos bajo la plateada alfombra de la luna, vastas llanuras teñidas del oro de mil reyes, elfos y sus ciudades ocultas, hombres tristes a la enseña del mar, trolls bajo los puentes, héroes, villanos, amores inmortales y verdores arrebatados, de éstas y más cosas escribe la loca niña pecosa, que nunca se mira al espejo ni se vuelve sobre sus propios pasos.

En casa, la llaman Casiopea, pero, en una estrella lejana que a veces alcanza familiarmente con la mirada, su nombre es otro, Madre de Todos, sagrada como la Vida y la Muerte, y sus hijos le rinden culto como los tristes pescadores tributan los caprichosos vaivenes del océano, el mismo que una vez les dio la vida, bajo la luz de los astros infinitos.

martes, 9 de marzo de 2010

La Mariposa y el Dragón

Hoy mi buen amigo Javier me ha sorprendido con una pequeña reseña de Schmetterlinge en su blog, Dragón de Tinta. Para los que estén interesados en leerla, no contiene spoilers. Desde ya, muchas gracias a mi querido compañero de letras por el gesto. Eso sí, me quedas debiendo el review para más tarde. ¡Y pobre que te demores!

La reseña pueden encontrarla haciendo click aquí. Y, por cierto, sean buenos y dense un tiempo de revisar el trabajo de Javier. Está desarrollando una novela de fantasía que promete bastante, por su novedosa ambientación y su visión del viaje del héroe.

martes, 2 de marzo de 2010

Dónde Comprar


¡Hola a todos! En medio de la conmoción causada por el terremoto, me complace poder estar vivo y en una pieza para poder contarles que Schmetterlinge al fin está publicado y a la venta. Si quieres (y puedes) comprar, la siguiente información puede serte de utilidad.

Para compras dentro y fuera de Santiago, Chile y la Región Metropolitana, está la librería online de Editorial Forja, Elatico.cl. El libro está a $5.500. Samir nos cuenta que el recargo de envío en Santiago es de un poco más de dos mil pesos.

Si estás en Santiago (por el momento no sé de otras librerías nacionales) pronto habrá ejemplares disponibles en Libería Antártica, QueLeo, y, un poco más tarde, Feria Chilena del Libro. El precio se mantiene (obviamente sin el recargo de envío) Habrá pocos ejemplares disponibles, así que apúrense! Entre más pregunten por el libro, más posibilidades hay de que traigan más.

Rercuerden que, con terremoto y todo, el Lanzamiento está agendado para el 30 de Marzo, en el café Literario de Providencia. Pronto estaré subiendo la entrada en formato digital, para que nadie se quede fuera del evento.

Un abrazo a todos, fuerza en la adversidad, y infinitas gracias por todo el apoyo prestado en los últimos meses.