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martes, 9 de marzo de 2010

La Mariposa y el Dragón

Hoy mi buen amigo Javier me ha sorprendido con una pequeña reseña de Schmetterlinge en su blog, Dragón de Tinta. Para los que estén interesados en leerla, no contiene spoilers. Desde ya, muchas gracias a mi querido compañero de letras por el gesto. Eso sí, me quedas debiendo el review para más tarde. ¡Y pobre que te demores!

La reseña pueden encontrarla haciendo click aquí. Y, por cierto, sean buenos y dense un tiempo de revisar el trabajo de Javier. Está desarrollando una novela de fantasía que promete bastante, por su novedosa ambientación y su visión del viaje del héroe.

martes, 2 de marzo de 2010

Dónde Comprar


¡Hola a todos! En medio de la conmoción causada por el terremoto, me complace poder estar vivo y en una pieza para poder contarles que Schmetterlinge al fin está publicado y a la venta. Si quieres (y puedes) comprar, la siguiente información puede serte de utilidad.

Para compras dentro y fuera de Santiago, Chile y la Región Metropolitana, está la librería online de Editorial Forja, Elatico.cl. El libro está a $5.500. Samir nos cuenta que el recargo de envío en Santiago es de un poco más de dos mil pesos.

Si estás en Santiago (por el momento no sé de otras librerías nacionales) pronto habrá ejemplares disponibles en Libería Antártica, QueLeo, y, un poco más tarde, Feria Chilena del Libro. El precio se mantiene (obviamente sin el recargo de envío) Habrá pocos ejemplares disponibles, así que apúrense! Entre más pregunten por el libro, más posibilidades hay de que traigan más.

Rercuerden que, con terremoto y todo, el Lanzamiento está agendado para el 30 de Marzo, en el café Literario de Providencia. Pronto estaré subiendo la entrada en formato digital, para que nadie se quede fuera del evento.

Un abrazo a todos, fuerza en la adversidad, y infinitas gracias por todo el apoyo prestado en los últimos meses.

miércoles, 20 de enero de 2010

Portada Definitiva

¡Hola a todos! Sé que he tenido el blog bastante botado en el último tiempo, pero todo tiene su explicación. Aparte de haber terminado agotado con el proceso de corrección y refinamiento del manuscrito de Schmetterlinge, he estado dedicado mi tiempo a cosas más felices. No todo es trabajo en la vida del hombre, menos cuando se tiene la oportunidad de pasar un poco del verano con las personas que uno más quiere. Sumado a todo lo anterior, la ausencia de vida en este blog en las últimas semanas se debe simplemente a que no tenía nada nuevo interesante que escribir. Hoy hay muchas noticias. Como ya habrán adivinado, la portada está lista. Todos los créditos van para Magdalena Torres, que hizo un gran, gran trabajo, a pesar del poco tiempo con el que contó.

La primera idea fue suya, y muestra a Martina en medio de un bosque, en el sitio que ha escogido depositar un fragmento de su alma. Tengo que decir que esta idea fue la favorita de muchas personas (incluyendo a Constanza, mi polola, que dijo que ojalá una segunda edición del libro contemplara ese diseño)


A mí también me gustó bastante, debo decir. Sin embargo, algunos detalles que los lectores ya podrán descubrir cuando lean el libro, no tenían mucho lugar en la idea. Hubo entonces que pensar en algo nuevo. En verdad, no tan nuevo. Una de mis primeras ideas era tener a Martina contemplando el paisaje sureño desde el balcón de su colegio. Magdalena trabajó una idea en acuarela que representó bastante bien lo que tenía en mente.


Teniendo esta idea como base, llegamos al concepto que quisimos desarrollar. Tendríamos a Martina contemplando el cielo del sur, nuboso y ceniciento, algo difuso y oscuro, con la imagen distante de una torre de agua que se yergue amenazante como la Torre Oscura de algún mundo de fantasía. La idea de presentar a Martina desde un balcón de su colegio persistió en nuestros empeños, pues era necesario presentar a la protagonista en todo su concepto. El producto final de la imagen de portada es el que sigue:


Espero que les guste, miren que el trabajo ya está hecho y no hay tiempo para hacer otra y la ilustradora se nos fue de vacaciones! Atentos los próximos días, pues se vienen noticias del lanzamiento, etcétera, etcétera.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Flores de Papel



Parallel Universe by lucidreamer20

Alguien por ahí me dijo que a este blog le estaban saliendo telarañas. Para remediarlo, los dejo con los párrafos inaugurales de Schmetterlinge. Para los que quieran saber, el libro saldrá a la venta en marzo, y estará disponible (para compras dentro y fuera de Chile) en la página ElAtico.cl. ¡Saludos a todos, y nos vemos a principios del próximo año!

Al día siguiente, al despertar, la niña sintió que una semilla de dolor había germinado en el remanso más oculto de su vientre.

Era la primera vez que Martina menstruaba. Era la primera vez que un malestar en la barriga la hacía morderse los labios de esa forma. Nada en el mundo, ni la indigestión, ni la diarrea, ni las puntadas al correr, se habían regocijado tanto con su sufrimiento. Nunca, al menos, con una cadencia tan persistente. Dolía, dolía y dolía, como si se estuviera descascarando desde adentro hacia afuera. Dolía como si una uña hubiera estado aguijoneando el corazón del nervio para ver cuánto podía llegar a hacerla gritar. Y, sin embargo, lo peor de todo no era eso. Peor, incluso, que el Hallazgo mismo, era la ausencia de un nombre que hubiera podido explicarlo.

El Hallazgo. No hay mujer sobre la faz de la tierra que haya llegado a vieja sin él. Los antiguos dicen que lo llevan impreso en el Destino, y que se encuentra al final de un viaje al que los hombres no pueden acompañarlas. Es una misión secreta, a menudo empapada de vergüenza, que las hace andar más precavidas que de costumbre. Las vuelve susceptibles aún al aleteo de una despreocupada mariposa. Es el primer encuentro que una niña tiene con la mujer que será, y, de un modo u otro, siempre duele. Siempre.

martes, 1 de diciembre de 2009

Schmetterlinge, Forja 2010

Martina y el Paraguas II, by me

A 10 días de haberla entregado (10 días!!!) Schmetterlinge ha sido aceptada por el Comité Editorial de Forja. No se imaginan la alegría que siento. Publicado a la primera. El sueño de tantos... hoy es real!

Nos vemos en las librerías el próximo año!

domingo, 8 de noviembre de 2009

Antepasados





Anoche terminaba de aplicar los cambios resultantes del proceso de edición y me encontré con este pequeño fragmento, que, por cierto, me gusta mucho. La fotografía es del mismo lugar al que se alude en la narración. Algunos lectores quizás lo reconozcan. La otra semana, si Dios quiere, la cita es con la primera editorial que nos abra las puertas.

El Cementerio Alemán de Osorno era el sitio más bello y más triste que Martina grabó en la memoria de su primera infancia. Era como un bosque de sauces llorones: lánguido, melancólico, afligido y sereno a la vez. Y pese a que no era antiguo en sí mismo (por el tiempo que llevaba allí), uno podía advertir un dejo de verdadera ancianidad en sus rincones. No en la tierra misma, ni dentro de los ataúdes sellados. Los huesos de los mausoleos, el yeso de las estatuas, las lozas y piedras entre los matorrales estaban forjados por una sustancia de años añejos. Allí podían oírse todavía las voces de los Primeros, de aquellos que habían venido de Lejos. Martina no era lo suficientemente grande para haber entendido la magnificencia del recuerdo de sus antepasados. Sin embargo, había en ella lo suficiente de ella misma para que se sintiera recogida ante el testimonio silente de la casi eterna sucesión de piedras y flores que pasaba frente a sus ojos. Del miedo que había sentido en algún momento sólo quedaba una rendida y respetuosa admiración.

Schmetterlinge, cap. IX "Un Jardín de Flores Añejas"

martes, 27 de octubre de 2009

Martina, por Maida




La Martina que vive en la cabeza de Maida

No sé si llamarlo el primer fan art que recibo, dado que Maida es mi amiga y además mi ilustradora de elección para Schmetterlinge. Digamos que amé el concepto, que la mariposa en la mano, los lirios y el paraguas (símbolos muy potentes en la novela) me dejaron alucinando, a pesar de que la niña que ustedes ven es muy dulce para ser la Martina que yo imagino. pero el dibujo es hermoso (Maida, quiero pintar como tú *pataleta*) y me alegró el día. Más les vale amarlo, porque esta chica interpreta perfectamente bien la estética del libro, a pesar de las diferencias menores con un autor quisquilloso como su servidor.

martes, 20 de octubre de 2009

Magdalena


The Fairy-feller's Master Stroke, by Richard Dadd

Magdalena, como Richard Dadd, pintó El Golpe Maestro del Duende Leñador encerrada entre cuatro paredes.

A este punto, cabe mencionar que la leyenda dice que Dadd se había vuelto loco y que por eso el cuadro no tiene centro. Un observador puede preguntarse si es una historia sobre Titania, Oberón, o la ninfa con un vestido amarillo. Difícilmente podrá sacar algo en limpio.

Magdalena en cambio no estaba loca: si en camino de estarlo. Al menos, así lo veía la madre. Había sido la primera en gritar los silencios contenidos de la familia. La primera en decir que padre era alcohólico, y madre un un monstruo ambivalente, que a veces tenía rostro de hombre y piernas y alas de harpía. Fue la primera en decir que su hermana se había hecho monja por el cinturón de castidad forjado por el miedo de una tía media loca, que se creía Mary of Scottland y rezaba el padre nuestro con los jesuitas. Magdalena fue la primera en revelar que bajo la alfombra de su casa había sangre, y por eso la encerraron en su cuarto durante casi un año. Entonces, el alma atormentada de Richard Dadd se hizo uno con su soledad, y juntos pintaron una copia espléndida del cuadro que ella nunca había visto y que a él le costó nueve años concebir.

A Magdalena, pintarlo le tomó poco más de nueve meses.

Fue el primer noviazgo que tuvo, antes de encontrarse con el hombre de las manos rotas, a quien amó hasta el último día de sus vidas.


domingo, 18 de octubre de 2009

Martina II



Mon Feu, by fezkuro

Hoy, un fragmento del manuscrito "final" de Schmetterlinge. Las comillas van porque no sé qué iran a decir los editores. Después de la FILSA, a tocar puertas y a jugársela por publicar!

Martina era la segunda de tres hermanos. Estaba justo a medio camino entre Nicolás, que tenía seis, y Sabrina, la mayor, que tenía dieciocho. Era una muchacha lánguida, delgada y estirada como un bejuco verde, y era pelirroja. Para ser más precisos, tenía el cabello color carmín oscuro, no tan oscuro para haberlo llamado cobrizo, pero intenso como un amanecer en el planeta Mercurio. Y tenía pecas. Al menos unas cincuenta en cada mejilla. La mancha se desparramaba hasta los extremos de los pómulos, añadiendo algo más de color a su rostro de lirio acuático. La expresión de sus ojos y su boca, sin embargo, añadía una gama superior de fuerza al conjunto. En la constelación de ambos se conjugaba permanentemente una marca de porfía que desafiaba incansablemente la dirección en que giraban los engranajes del mundo conocido. En suma, era la más pintoresca en una familia de personajes ya de por sí bastante memorables. Aunque no, en todo caso, por su temperamento inestable, o su marcada tendencia al silencio. Martina era especial porque quería ser escritora.

Schmetterlinge,
cap I "Flores de Papel"

miércoles, 14 de octubre de 2009

Unheimlich



Freckles, by NomiArt (deviantart)

Dos mañanas atras, bajaba las escaleras camino al andén del metro, cuando me encontré con Martina en persona. Lo que suena a inicio de cuento rupturista no es otra cosa que una de las experiencias más raras que he tenido en el último tiempo. La diferencia está en que esto pasó. Y no, no soy un personaje salido de la mente de Poe como para habérmelo imaginado todo. Eso creo.

Con ustedes, der unheimlich en el metro de Santiago de Chile.

***

Inicialmente, iba a subir la entrada prometida que le tenía a Elisa. Sin embargo, el encuentro con uno de mis personajes (bueno, con una niña que es la viva imagen de uno de ellos) no me ha dejado tranquilo. Era preciso escribirlo. Además (como no podía ser de otro modo), todo ocurrió después de leer a Freud para el curso de Fantasy & The Fantastic dictado por la genial Susana Bunster. Oportunidades como estas no saben de compromisos previos.

No quiero dar la lata con el padre del psicoanálisis 1) porque es una lata encontrarse con Freud en un blog, y 2) porque la vena de profesor tiende a salirseme, y es fácil que termine dando cátedra al respecto. Sin embargo, hace falta una palabra previa (muy breve, por suerte) para entender el efecto adicional del encuentro que he insinuado unas líneas más arriba.:

Freud dice que el sentimiento de lo extraño (alem. der unheimlich) es un miedo muy particular por cosas que se nos presentan como sospechosamente familiares. El autor cita las coincidencias como uno de sus ejemplos más recurrentes. Eso es todo lo que se necesita saber sobre el tema.

La Martina que me encontré no sólo correspondía a la descripción que aparece en el libro, sino que además viene a aparecer después de mi lectura del texto de Freud sobre lo extraño. Freud escribía en alemán, y Martina es descendiente de inmigrantes alemanes. Más extraño todavía es que justo ese fin de semana, haya llegado a la conclusión que Schmetterlinge es extrañamente amigable a una lectura desde lo extraño. Tanta extrañeza está sonando extrañamente redundante.

Locura-neurosis post-parto-de-libro/pre-control de lectura, simple "coincidencia", transgresión de realidades? O qué!

Juzgue usted.

viernes, 2 de octubre de 2009

Copyrighted



Ya es un hecho: Schmetterlinge dejó de ser un mero manuscrito. Ahora es una novela registrada, con todas sus letras y derechos. Fue un día decisivo para la historia del libro. Me aventuré por calles desconocidas, inseguras y ruinosas, buscando la oficina de registro como quien busca la entrada a un reino secreto. Anduve por rincones hostiles, por ese Santiago sucio, donde el esmog pesa y los ojos que te miran de vuelta no son muy amistosos. Y sin embargo no tuve miedo. Tenía un mapa (literalmente), y, lo más importante, un Destino. Hoy vuelvo a convencerme que no se necesita nada más.

Y bueno, el manuscrito sigue lleno de pifias. Ahora la cuestión se resume a si vuelvo a leerlo y revisarlo (esta sería la tercera vez) o si sencillamente dejo que los editores hagan su trabajo.