Hoy llegaron las primera factura de ventas de Schmetterlinge. Los resultados no son auspiciosos. Si tengo que ser honesto, son pésimos: nada más que siete ejemplares vendidos.
Sé que estoy empezando, sé que que falta la FILSA. Por desgracia, también estoy muy al tanto de que en Chile la publicidad literaria es un asco, y de que si no tienes grandes contactos para hacer ruido, te mueres en el anonimato. Da pena que un libro que ha gustado a quienes lo han leído no esté llegando porque a los medios les importa un bledo.
Es por esto, y por otras razones, que he decidido probar, paralelamente, suerte fuera de Chile. En palabras simples (aunque debo insistir en que esto es multicausal) decidí dar un giro al desarrollo de El Destino de Ephyle. Voy a aprovechar mis conocimientos y escribirlo en inglés, para tratar de exportarlo directamente. Es un tremendo desafío. Pero estoy siguiendo una corazonada. Además, desde un punto de vista práctico, el mercado editorial que apunta la la fantasía es mil veces más potente en USA que en estas latitudes.
Eso sí, el blog de EDdE va, y en versión bilinguë. Un abrazo para todos!
