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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Flores de Papel



Parallel Universe by lucidreamer20

Alguien por ahí me dijo que a este blog le estaban saliendo telarañas. Para remediarlo, los dejo con los párrafos inaugurales de Schmetterlinge. Para los que quieran saber, el libro saldrá a la venta en marzo, y estará disponible (para compras dentro y fuera de Chile) en la página ElAtico.cl. ¡Saludos a todos, y nos vemos a principios del próximo año!

Al día siguiente, al despertar, la niña sintió que una semilla de dolor había germinado en el remanso más oculto de su vientre.

Era la primera vez que Martina menstruaba. Era la primera vez que un malestar en la barriga la hacía morderse los labios de esa forma. Nada en el mundo, ni la indigestión, ni la diarrea, ni las puntadas al correr, se habían regocijado tanto con su sufrimiento. Nunca, al menos, con una cadencia tan persistente. Dolía, dolía y dolía, como si se estuviera descascarando desde adentro hacia afuera. Dolía como si una uña hubiera estado aguijoneando el corazón del nervio para ver cuánto podía llegar a hacerla gritar. Y, sin embargo, lo peor de todo no era eso. Peor, incluso, que el Hallazgo mismo, era la ausencia de un nombre que hubiera podido explicarlo.

El Hallazgo. No hay mujer sobre la faz de la tierra que haya llegado a vieja sin él. Los antiguos dicen que lo llevan impreso en el Destino, y que se encuentra al final de un viaje al que los hombres no pueden acompañarlas. Es una misión secreta, a menudo empapada de vergüenza, que las hace andar más precavidas que de costumbre. Las vuelve susceptibles aún al aleteo de una despreocupada mariposa. Es el primer encuentro que una niña tiene con la mujer que será, y, de un modo u otro, siempre duele. Siempre.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Antepasados





Anoche terminaba de aplicar los cambios resultantes del proceso de edición y me encontré con este pequeño fragmento, que, por cierto, me gusta mucho. La fotografía es del mismo lugar al que se alude en la narración. Algunos lectores quizás lo reconozcan. La otra semana, si Dios quiere, la cita es con la primera editorial que nos abra las puertas.

El Cementerio Alemán de Osorno era el sitio más bello y más triste que Martina grabó en la memoria de su primera infancia. Era como un bosque de sauces llorones: lánguido, melancólico, afligido y sereno a la vez. Y pese a que no era antiguo en sí mismo (por el tiempo que llevaba allí), uno podía advertir un dejo de verdadera ancianidad en sus rincones. No en la tierra misma, ni dentro de los ataúdes sellados. Los huesos de los mausoleos, el yeso de las estatuas, las lozas y piedras entre los matorrales estaban forjados por una sustancia de años añejos. Allí podían oírse todavía las voces de los Primeros, de aquellos que habían venido de Lejos. Martina no era lo suficientemente grande para haber entendido la magnificencia del recuerdo de sus antepasados. Sin embargo, había en ella lo suficiente de ella misma para que se sintiera recogida ante el testimonio silente de la casi eterna sucesión de piedras y flores que pasaba frente a sus ojos. Del miedo que había sentido en algún momento sólo quedaba una rendida y respetuosa admiración.

Schmetterlinge, cap. IX "Un Jardín de Flores Añejas"