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jueves, 11 de noviembre de 2010

La Hiladora

La  Hiladora es un complejo entramado de placas de cobre, estaño y terminales de oro, en cuyo recipiente más íntimo están contenidas, encerradas en relojes que no marcan la hora, las tres energías que alimentan las ruedas del Destino. Cada recipiente, a su vez, está conectado a un depurador, que alimenta a los espíritus con éter sintetizado, manteniéndolos vivos y en funcionamiento. Todo esto es posible gracias a una caldera que produce enormes cantidades de energía térmica, la cual circula en forma de vapor saturado  a través de un intrincado sistema de válvulas y venas de materiales de artificio.

La cámara de confinación de La Hiladora fue diseñada por Pólux Athelstand a principios de la cuarta década posterior a la caída de Mederlich y sus hijos, después de que estos últimos dieran muerte a las tres diosas del destino y quemaran hasta sus cenizas el bosque de Grievengrowth. Athelstand, cuya vida había sido bendecida por Clothos, la dadora de nombres e hiladora del hado, prometió a su diosa patrona —cuando ésta se hallaba herida de muerte—, que encontraría una manera de traerla a ella y a sus hermanas de vuelta del Éter. A este punto, se rumorea que los primeros intentos del inventor por cumplir su juramento lo llevaron a la práctica del tabú de la sintaxis humana, empresa que evidentemente se vio fallida por el pobre estado de la teoría y por el rechazo generalizado de la comunidad de alquimistas y cultores de la magia. Los registros mismos de la vida de Athelstand señalan que fue dos veces llevado a juicio, siendo la primera de estas instancias por la generación espontánea de un homúnculo de tres cabezas que estalló dentro de su atanor matando a una decena de personas. La segunda vez, los cargos presentados en contra del científico fueron interpuestos por una influyente firma de sepultureros que declaró haber sorprendido al hombre profanando tumbas en busca de estructuras óseas y tejido en buen estado.  Según consta en su biografía no autorizada, esta denuncia nació a raíz de un segundo intento por construir una morada corpórea para las tres parcas, fundamentada en los dudosos procesos del galvanismo.

La Hiladora nació como el último intento por cumplir su promesa. Un Athelstand ya viejo (y algo chalado) dedicó los últimos seis inviernos de su vida al diseño e implementación del primero ordenador de datos de la historia. Como toda maquinaria del periodo, se convirtió en una central de procesamiento sumamente barroca, muy poco funcional y, para remate, sumamente inestable.  Durante los primeros años, no fue más que una sórdida prisión de hierro para el espíritu de las tres parcas —Clotho, que hila la vida, Lacusia, que mide el largo del filamento y Atrophis, la implacable, que lo corta a su debido tiempo—, que fue regresado a la tierra mediante procesos que, hasta el día de hoy, siguen rebanándole los sesos a quienes estudian la conductividad de planos. El hecho de que las diosas no pudieran comunicarse con el exterior fue la última gran crisis que la mente tras La Hiladora tuvo que sortear antes de su muerte. Irónicamente, Atrophis en persona no le concedió el tiempo suficiente para hacerlo. Solo cien años más tarde, bajo el paradigma de la alquimia generativa, lograría implantarse en su funcionamiento el sistema de placas transformacionales primarias, cada una con la información necesaria para que las parcas pudieran producir enunciados ilimitados a base de un conjunto reducido de reglas recursivas.  Hoy por hoy, el paradero de La Hiladora es desconocido. Pero el hecho de que esté escribiendo esto es la prueba irrefutable de que las tres diosas del Destino siguen influyendo en el curso de las vidas de los mortales.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Entrevista para Contenidos Locales

Mis buenos amigos de Contenidos Locales han sido muy amables, paleteados y tolerantes al concederme la oportunidad de hablar tanda cabeza de pescado junta. Los invito a echar un vistazo a esta entrevista.

De ideas claras y pensamientos concretos es Emilio Araya Burgos. Escribe desde los 14 años y siempre tuvo en mente convertirse en un escritor famoso. Ese propósito lo llevó a estudiar Letras Inglesas en la Pontificia Universidad Católica y hoy es reconocido no sólo por ser uno de los pocos cultores de la fantasía heroica en Chile, sino que también por ser el autor de la novela Schmetterlinge, publicada este año por la Editorial Forja. La literatura inglesa es su predilecta, sólo lee libros del siglo XIX y anteriores a él. Reconoce que no le interesa la literatura latinoamericana ni menos la chilena. Leyó a Tolkien cuado tenía 12 años y desde ahí que se convirtió en su primera y gran influencia, la que está presente –de una u otra forma- en todos los textos que escribe y parte de los cuales forman parte de su Blog Huevo Mundano.

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domingo, 17 de octubre de 2010

Treinta y Tres Cuentos de Hadas

El interés masivo en el rescate de Los Treinta y Tres de Atacama sugiere muchas cosas: (i) que el morbo de la población es insaciable, (ii) que Chile, más que con el mar, tiene muchas deudas pendientes con su suelo, (iii) que The Truman Show es profética, o, (iv) que unas supuestas fuerzas oscuras del catolocismo conservador orquestaron una tragedia con matices simbólicos, o, (v) que, pese a que Dios en verdad es misterioso, sus caminos torcidos siempre acaban bien. 

Más allá de si una o más de una de las proposiciones es o no fruto del delirio personal o colectivo, el rescate de los mineros, el tremendo despliegue periodístico involucrado, el interés suscitado en el mundo y todo lo demás, vino a poner sobre la mesa, a mi parecer, un punto clave para quien escribe fantasía: la necesidad imperiosa y tan innegablemente humana del final feliz.
Dejando de lado el corrosivo cinismo del mundo contemporáneo, reflejado hasta el cansancio en todos los medios de expresión, muy en el fondo, a todos nos gusta pensar que es posible que las cosas terminen bien. A pesar de que hoy es políticamente correcto, por ejemplo, escribir libros con finales abiertos, que no dejen cabos atados, o que abrirse a la posibilidad que la vida tiene matices (porque de que los tiene, los tiene), cuestionar el absolutismo del Bien (o del Mal), hay una pequeña recámara en nuestro, muchas veces, malogrado corazón, que anhela eso que Tolkien llamara la eucatástrofe: el giro inesperado que se opone a la derrota universal, y que, en el contexto de los cuentos de hadas ha sido tan duramente cuestionado por la aparente realidad. Cada uno de esos hombres es un golpe en la cara al pesimismo del mundo de hoy, y eso la gente común lo sabe. Por eso, se pegó como mosca a la pantalla del televisor. Estamos ávidos de grandes alegrías. Que lástima, eso si, que no seamos capaces de buscarlas en otro sitio que no sea la caja maldita. Hay mucho en la vida por lo cual sentirnos menos miserables.

jueves, 14 de octubre de 2010

FILSA & Fantasía Austral

El próximo 30 de Octubre al medio día en la sala Nemesio Antunez del Centro Cultural Estación Mapocho, se llevará a cabo el re-lanzamiento de Schmetterlinge. La invitación está cursada desde ya, para todos aquellos que no pudieron ir al evento de marzo pasado. La presentación estará a cargo de dos escritores, el primero de ellos Armando Rosselot (Te llamarás Konnalef, Forja, 2009). Recuerden que voy a estar firmando ejemplares. Vayan. Podrían encontrarse con más de una sorpresa.

En otro ámbito, fieles al dicho, Javier Maldonado y yo hemos unido fuerzas y hemos creado el blog colectivo Fantasía Austral, el cual ya ha sido definido por Alberto Rojas como "una cantera de fantasía épica"  Así que ya saben: si les gusta la fantasía de capa y espada, tienen un proyecto literario en esa u otra línea semejante, no duden en visitar este espacio y recomendarlo a sus amigos.  Los invito a darse una vuelta por el blog y, si quieren unirse al proyecto, a escribirnos a fantasiaustral@gmail.com. Todos son bienvenidos. Tenemos que ser legión.


lunes, 4 de octubre de 2010

La Encina del Ahorcado (Fragmento)

Tragedy, by hrcM

La noticia de que un duelo tendría lugar en la Encina del Ahorcado corrió como reguero de pólvora en cada rincón de Melnor. Esto, desde luego, no se debía a que a alguien pudieran importarle las rencillas de dos niños del barrio alto, sino al lugar mismo en el que se suscitarían los hechos. La Encina del Ahorcado tenía una reputación siniestra, que iba mucho más allá del mero nombre. En otro tiempo, había sido escenario de los más espantosos eventos.

Una mañana de invierno, un joven pintor había subido hasta el mirador para hacer algunos bocetos de los terrenos que se abrían hacia el sur de la isla. Entonces, una vez que se instaló cómodamente a los pies de una añosa y frondosa encina que allí había, vio que una bota colgaba justo por encima de su cabeza. Al alzar la vista, tieso y teñido de azul, estaba el cadáver del viejo Abelardo Monlard, el molinero del pueblo, colgando firmemente de la rama más alta y resistente del tronco.

El alcaide y sus hombres no tardaron en aislar la escena del hallazgo. Se puso a un guardia a cada flanco del cerro, para evitar que los curiosos se inmiscuyeran y entorpecieran la investigación. Sin embargo, no bien corrió la terrible noticia (pues el señor Monlard era muy querido en la vecindad), el cerro se llenó de una multitud horrorizada, que quería ver al fiambre con sus propios ojos. Simplemente se rehusaban a creerlo. Un viejecillo tan apacible, cansino y venerable como él… ¿Por qué? ¿Qué oscuros secretos podía esconder aquella mirada gélida, de un celeste polar, que siempre lucía más ligera y libre que el viento?

Las malas lenguas no tardaron en hacer notar sus apreciaciones. Hubo rumores sobre su esposa, un hijo no reconocido, deudas y tratos con prestamistas abusivos a causa del juego. A falta de otras pistas a las cuales ampararse los conspiradores de siempre acabaron sosteniendo que Abelardo Monlard se había visto forzado a acabar sus días para huir de las presiones de la mafia que operaba secretamente en Grendel, un pueblo del norte de la isla que él visitaba mucho y del que se decían toda clase de cosas.

Sin embargo, la tesis del suicidio dejó una multitud de cabos desatados. En primer lugar, no se había encontrado un taburete bajo el occiso, ni ningún dispositivo que le hubiera permitido ponerse de pie antes de echarse el lazo al cuello. Por otra parte, cuando los hombres del alcaide examinaron el cadáver, descubrieron que, sobre la marca de la soga, había otra mucho más tenue: un corte fino, hecho con maestría, abriendo un surco en la arteria yugular de la víctima. Estaba claro. El hombre había muerto desangrado, probablemente en un lugar lejano a la encina —tal vez en su propia casa—, y había sido llevado al cerro y colgado con posterioridad. Eso explicaba las discordancias en la data de muerte y el hecho incomprensible de una precipitada acción autodestructiva.

Hubo mucho que decir respecto a la muerte del viejo y querido señor Monlard. Como de costumbre, las posadas de los alrededores tuvieron su tiempo de bonanza gracias a la tragedia. En la venta de Un Clavo saca Otro Clavo, por ejemplo, se vendieron toneles y toneles de cerveza. Los viernes, el local organizaba una competición de conspiradores, todos los cuales, por supuesto, bebían y comentaban una y otra vez los pormenores de la muerte del molinero. La mejor historia o la teoría más sugestiva, se llevaba de premio un enorme barril de cerveza, un enorme trozo de carne, o la invitación de la casa a una suculenta cena familiar.

Pronto la conmoción pasó y todos olvidaron al simpático anciano de los ojos polares. Las especulaciones cesaron, dejando una historia muy retorcida detrás, y todos volvieron a sus ocupaciones habituales.

Así fue, hasta el incidente en el camino del juncal.

Por causa o azar, el mismo pintor que hubiera descubierto el cadáver del señor Monlard, venía una tarde avanzando hacia Melnor por la vieja entrada, atravesando una landa de pastos altos y juncos que se perdían en la distancia. Era una tarde serena. La luz iba en declive, pero aún estaba lo suficientemente claro para tomar un par de notas sobre el paisaje. El artista hizo unos trazos rápidos del juncal. No le importaba demasiado y, de todas maneras, sólo se trataba de un montón de pasto, muy fácil de improvisar después. Por el contrario, dedicó su atención a la tétrica y destartalada figura del molino de viento que se recortaba contra el fondo.

De pronto, el hombre oyó un quejido en la distancia. Al principio, sonó como el grito de una mujer de edad, la queja de alguien que llora, ahogándose en la desesperación, o el áspero sonido de un aspa oxidada. Dejando de inmediato sus utensilios a un lado, el dibujante alzó la vista e inmediatamente centró su atención en la techumbre del molino. Las alas habían empezado a girar de manera errática, primero en sentido del reloj y luego al revés, al compás de un viento imperceptible.

Entonces, mientras, azorado y presa de la fascinación, el testigo contemplaba la danza fantasmal del monumental esqueleto y uno recuerdo de la potestad de Abelardo Monlard, un resplandor verdoso y amarillo emanó desde el fondo del juncal, encendiendo llamas que ardían sin consumirse, trazando en medio del perímetro la forma de un hombre ahorcado en un árbol.

Aquella noche, la historia interminable había regresado. Estaba más claro que nunca. Abelardo Monlard estaba pateando con fuerza la tapa de la tumba.

EDdE, Cp 2 Duelo en la Encina del Ahorcado

domingo, 3 de octubre de 2010

Las Cloacas de Locknor (Fragmento)

Sewer, by VanderHuge (deviantart)
Echaron un rápido vistazo a cada una de las cinco alternativas que tenían al frente: todos los caminos se veían igualmente sucios y poco confiables, siniestros y desagradables al olfato. Sin embargo, el único de ellos que les permitía seguir avanzando era el del medio. Los cuatro adyacentes acababan rápidamente en paredes cubiertas de algas, limos y colonias de hongos, en depósitos de excrecencias y súbitas caídas que llevaban a viejos canales en desuso.

A poco andar, los mellizos descubrieron que sería imposible seguir sin ensuciarse. Tras atravesar el corredor, salieron a un espacio abierto sobre el cual flotaba una densa nube de amoniaco mezclado con otras pestilencias. Entre arcadas, Alanis alzó la vista y descubrió un sinnúmero de escotillas que se abrían desde las paredes, flanqueadas por faroles que exhalaban tétricas luces verdes y amarillas, encapsuladas en frascos de granalita . Las aberturas vomitaban continuamente el flujo de inmundicia que circulaba por los canales subterráneos de cada uno de los hogares de Locknor, transportando los desechos de herreros, peones, diplomáticos y gobernadores, formando una laguna repugnante. La única posibilidad de llegar al otro lado de aquella suerte de anfiteatro era a través del cenagal artificial que se había formado tras años y años de desperdicios humanos.

—No esperes que ponga un pie en esa cosa—dijo Maranie.

Alanis no tuvo más remedio que cargar a su hermana sobre sus hombros. Después de comprobar la profundidad del depósito —el agua le llegó hasta un poco más arriba de las rodillas—, se inclinó en el borde de la alberca, con ambas manos hacia atrás, para recibir a la joven, que se abrazó firmemente a su cuello. Después, no sin cierta dificultad, descendió hasta tocar fondo, se armó de fuerza y paciencia y siguió adelante, aunque a paso de tortuga. Pese a que Maranie era ligera como una sílfide, la peste de cien años que reinaba en el lugar intervenía continuamente con la tarea. Los constantes accesos de náusea lo hacían trastabillar. El miedo siempre presente de encontrar un súbito descenso en el trazado del terreno entorpecía cada uno de sus intentos por ir más allá. Pronto, la falta de aire fresco también comenzó a jugarle en contra. Cada vez que se desviaba para uno u otro lado, veía llamas que engendraban pesadillas y rostros fantasmales en los rincones más oscuros. Casi creía que podía escuchar las voces de espíritus penitentes, llamándolo por un nombre que no era el suyo, pero que le pertenecía tanto como su Destino.

Al fin, llegaron hasta el otro extremo de la alberca. Allí, después de dejar a la muchacha en un lugar seguro, Alanis se rindió ante la sombra de una puerta cerrada.

EdDE I, Cp. IX La Reliquia del Viejo Monasterio

sábado, 25 de septiembre de 2010

El Mar de los Milagros



Qué gran inspiración para ponerse a escribir es esta canción.  Ojalá algún día pueda hacer algo tan bueno como Record of Lodoss War. Reconozco en Ryo Mizuno a uno de mis grandes maestros.

sábado, 14 de agosto de 2010

La Desolación


El niño cruza el campo marchito. Lleva a rastras una capa hecha girones, una espada mellada y botas con agujeros en las puntas. El frío del lodazal engendra pesadillas viscosas entre sus dedos, cansados de la insolente vastedad de la llanura.

Avanza. Sus pasos son lentos, trabajosos. Cada uno se lleva más de sí que el anterior. La travesía ha drenado hasta el último ápice de sus fuerzas. El dolor de las ampollas a penas lo deja avanzar sin preguntarse hasta cuándo tendrá que soportar. Rodeado por los muertos —los innumerables restos de la Gran Batalla—, aquel que fue su único sobreviviente, fatigado, entumido y muerto de miedo, avanza bajo un cielo sin estrellas. Una manta de hollín es lo único que se atisba en el horizonte, tras una empinada sierra de gargantas negras. Los humos de la guerra trascienden lo que sus ojos ven y lo que su imaginación puede enhebrar. El desastre es vasto. Tremendo. Inimaginable. De pronto, la tierra se convirtió en el mundo engendrado por un corazón enloquecido, el paraíso de los dioses del odio. No había quedado un solo árbol en pie, ni un lugar con recuerdos frente al cual detenerse una última vez, para decir adiós. Sólo una enorme pila de cadáveres ardiendo en el silencio que les deja el olvido. Sólo eso, y un niño abriéndose paso, lentamente, a través de las entrañas de la desolación.

martes, 13 de julio de 2010

Malas Noticias

Hoy llegaron las primera factura de ventas de Schmetterlinge. Los resultados no son auspiciosos. Si tengo que ser honesto, son pésimos: nada más que siete ejemplares vendidos.

Sé que estoy empezando, sé que que falta la FILSA. Por desgracia, también estoy muy al tanto de que en Chile la publicidad literaria es un asco, y de que si no tienes grandes contactos para hacer ruido, te mueres en el anonimato. Da pena que un libro que ha gustado a quienes lo han leído no esté llegando porque a los medios les importa un bledo.

Es por esto, y por otras razones, que he decidido probar, paralelamente, suerte fuera de Chile. En palabras simples (aunque debo insistir en que esto es multicausal) decidí dar un giro al desarrollo de El Destino de Ephyle. Voy a aprovechar mis conocimientos y escribirlo en inglés, para tratar de exportarlo directamente. Es un tremendo desafío. Pero estoy siguiendo una corazonada. Además, desde un punto de vista práctico, el mercado editorial que apunta la la fantasía es mil veces más potente en USA que en estas latitudes.

Eso sí, el blog de EDdE va, y en versión bilinguë. Un abrazo para todos!

jueves, 1 de julio de 2010

Nueva Casa




Hola a todos. Primero, mis disculpas por la última entrada fantasma y por el largo tiempo que pasé sin actualizar. Como muchos saben, cuando acaba el semestre no queda mucho tiempo para distraerse o dedicarse a otros trabajos.

Hoy quiero invitarlos a que estén atentos a la apertura de mi nueva casa. Si, señores. Lo que oyeron. Estoy orgulloso de anunciar que el Huevo Mundano tendrá una nueva sede en blogger, dedicada exclusivamente a mi proyecto mayor, El Destino de Ephyle. Para los que me conocen y saben que tengo/tenía la pésima costumbre de cambiar de blog cada cinco minutos, no desesperen. El objeto de este nuevo espacio no es hacer tirar el Huevo a la basura. Estaré tan pendiente de él como siempre. Seguirán (y aumentarán) los cuentos cortos, los ensayos, las crónicas, reseñas y pataleos. Incluso, tal vez, le de un giro más cotidiano.

En el blog dedicado a EDdE, encontrarán, como es debido, mucha información respecto al libro y su construcción. También habrá bastante material gráfico (bocetos de personajes, mapas, y una que otra ilustración) Eso sí, les pido paciencia. A pesar de que empezaré a subir material este mismo fin de semana, me tardaré unos cuantos meses en poner el sitio a flote en su totalidad.Háganse seguidores para estar al tanto de todo lo que pasa.

Espero haber sido portador de buenas noticias. Lo que es yo, muy feliz por ello.

Nos vemos pronto,

Emilio.

domingo, 13 de junio de 2010

El Bosque del Silencio



A sus pies yacía un bloque de piedra, oculto tras una maraña de hiedra y hoja seca. En él estaba inscrito el antiguo nombre del bosque.


“Ya no hay quien vuelva a llamarlo así”, pensó la muchacha, envuelta en un extraño y sombrío recogimiento. De pronto, los cansinos rayos del sol vespertino se encogieron sobre sí mismos. El frío era el de una tarde de otoño, triste después de la lluvia. Y sin embargo el crepúsculo no había cambiado. El mundo de alrededor se dormía plácidamente en la calidez de la última hora del verano; pero allí, alrededor del claro, reinaba el mismo silencio que había arrebatado al bosque su antiguo nombre.


Una vez, hace mucho tiempo, vivía en el corazón de la floresta un ruiseñor cuya vida alimentaba los vetustos huesos de los árboles. Su canto despedía las hojas en otoño y despertaba los frutos en primavera; alzaba al fresco pimpollo sobre sus raíces, elevándolo sobre el tallo hasta la copa; preparaba el lecho del tronco enmohecido y hacía crecer la hierba entre los túmulos. Era la criatura más amada del bosque, si bien quizás la más pequeña, pero su corazón latía con fuerza y, a través de él, aquellos que la rodeaban podían seguir viviendo. No tenía, quizás, las portentosas alas del Águila Mistral, Señora de los Vientos del Sur, o el incansable de Tolqüensar, la Estrella del Norte, pero era otra de aquellos a quienes los mortales llamaban eternos. Ella misma era el corazón del bosque, el pulso a través del cual su espíritu perspiraba cada día. Su nombre era Valðëre, y quien poseyera el secreto de su música podría forjar un instrumento capaz de acabar con el sueño de los muertos.

Por aquellos días, un joven músico y artesano había llegado a la región. Había hecho, según se decía, un largo camino buscando la entrada al corazón de la floresta. Movido por los rumores y leyendas que se había tejido alrededor de ella, había concebido la extraordinaria idea de capturar al ruiseñor y matarlo, para así obtener el preciado don de su voz y utilizar su magia para encender los deseos de su corazón.

La búsqueda del artesano acabó una tarde de junio, cuando, con un paso que doblegaba la hierba y perturbaba el sueño de las raíces, entró en el claro donde Valðëre invocaba a Limanavara, la Blanca Doncella del Inverno. De este modo, aprovechándose del descuido de la criatura, el invasor subió hasta su sitial y le clavó una espina de cardo en el pecho. Entonces, con la muerte del pequeño ser, murió también el antiguo nombre del bosque.

Sin embargo, los árboles siguieron creciendo. Cada primavera trajo su verde y su afán. Las raíces siguieron alargándose, buscando el sueño bajo la tierra, y hubo siempre copas nuevas anhelando tocar el cielo; no se fueron ni aves, ni ardillas, ni las criaturas del día o la noche. Y sin embargo siempre faltaba algo. Quizás, una pequeña y dulce melodía, que nadie—solo uno—, supo alguna vez de donde vino. Por eso ahora lo llamaban el Bosque del Silencio. Aquellos que sobrevivieron a la partida de Valðëre nunca olvidaron que algo les había sido arrebatado.

martes, 8 de junio de 2010

Los Reinos Reunidos de Felipe Real


Hace unas semanas, mi compañero de armas y letras, Felipe Real, me dijo que se arriesgaría a incursionar en el mundo de los blogs. Fue una muy buena noticia. Él es un gran cultor de la fantasía y los relatos heroicos. Además, un lector muy entusiasta: verdadero conocedor del género de capa y espada. Ha leído muchísima literatura fantástica. Me complace decir que tiene una biblioteca y unos conocimientos muchos más amplios que los míos. ¡Qué honor y qué suerte tenerlo entre nosotros!

También es un escritor muy entusiasta. Tiene muchas ganas de meterse de lleno en le mundo de las historias que ambos adoramos. Reconozco en él un gran talento, una persona con muchos gustos e ideas afines. Estoy convencido que su contribución a la anémica literatura fantástica chilena (entendiendo fantástica con un claro sentido y sabor a "orejas largas") será inestimable.

En su blog, Reunited Kingdom, podrás encontrar fragmentos de su obra, The Shattered Lands. Un aspecto novedoso de su propuesta es que Felipe incorpora textos en tanto en inglés como en español. Será un buen ejercicio para los conocedores de la lengua inglesa, y un desafío para aquellos que quieran aprender. Así que ya saben. Todos invitados a descubrir a esta nueva lumbrera de la fantasía nacional.

domingo, 23 de mayo de 2010

Nuevo Comienzo (al fin!)


Este libro recoge en sus páginas parte de la historia y el destino de un mundo. Es una crónica vasta, a menudo incompleta y fragmentada, hilada a partir del canto de muchas voces. En su seno, se halla la última letra escrita en recuerdo del Tiempo de los Sellos y de los magnos acontecimientos que en ese entonces sucedieron. Es una historia de gloria y fracaso, de voces al viento y secretos urdidos bajo raíces; un cuento de luz, oscuridad, de certeza, incertidumbre, esperanza y desengaño. Aquí, lectora o lector, está el Destino. El Destino de un mundo llamado Ephyle.

Bienvenidos al libro que me he tardado más de diez años en escribir.

jueves, 6 de mayo de 2010

Metafantasía Austral

A todos aquellos que andan con el bolsillo estrecho y no tienen plata para comprar un libro:

Me avisan desde Paniko.cl, que el pequeño artículo que escribí sobre Schmetterlinge ya está online. Van a sortear un ejemplar firmado entre los posts, así que si no pudieron ir al lanzamiento o no han podido comprar el libro todavía, esta es la oportunidad para hacerse con uno.

lunes, 26 de abril de 2010

Martina en Candilejas.cl

Candilejas.cl, revista virtual que desconocía por completo, ha publicado hoy en su portada un artículo sobre Schmetterlinge. La nota comparte espacio con Revolución en Gaea, que Forja lanzó más o menos simultáneamente. El artículo reproduce el discurso que el escritor Darío Oses preparó para la ocasión.

martes, 6 de abril de 2010

Apostillas para Schmetterlinge


A continuación, el listado completo de las referencias relevantes contenidas en Schmetterlinge. Este post no contiene spoilers, pero seguramente sea de más utilidad para los pocos mortales que ya han leído el libro y vivido para contarlo. Para los no iniciados, mejor saltárselo y volver a él más tarde.

1. El epígrafe que abre la novela es del libro La Costa Más Lejana, tercero de los libros de Terramar, de Ursula K. Le Guin.

2. El libro que Rodolfo Kemling encuentra en uno de los asientos de espera del aeropuerto John. F. Kennedy es A Wizard of Earthsea, de la misma serie y de la misma autora. El niño al que se hace referencia es de etnia yahi, sobre la base de cuya cultura Le Guin escribió los libros de Terramar.

3. Los Folios de Ellesmere, mencionados más adelante, contienen una versión ilustrada de The Canterbury Tales, de Geoffrey Chaucer. En el Códice de Nowell, también mencionado en la novela, se conserva la primera parte del manuscrito original de Béowulf. Sir Gawain and the Green Knight, de autor desconocido, es otro de las obras cumbres de la Literatura Medieval.

4. El Addison's Walk es un camino cercano al Magdalene College, en Oxford, donde J.R.R Tolkien y C.S Lewis solían pasear a menudo.

5. El pub de St. Giles al que se hace referencia no es otro que The Eagle and Child, lugar habitual de reunión para los ilustrísimos Inklings.

6. Las Hadas de Cottingley, uno de los fraudes fotográficos más controvertidos del siglo XX. Hasta Sir Arthur Conan Doyle creyó que las fotografías eran verdaderas.

7. El Título y número del tercer capítulo (Correspondencia Inesperada) es un homenaje al HP y la Piedra Filosofal , Letters from No One (Las Cartas de Nadie)

8. El Rey Brujo del que habla Sabrina Kemling no es otro que el Rey Brujo de Angmar, cabecilla de los Nueve Espectros del Anillo.

9. La leyenda escrita a los pies de la estatua del Ángel Martir en El Colegio Todos los Santos está tomada del opening de la serie de anime Elfen Lied. También es una cita bíblica.

10. Perelandra, el sobrenombre de Alejandra Arrollo, es el nombre del segundo libro de la trilogía cósmica de C.S Lewis, Perelandra: A Voyage to Venus.

11. El libro donde "todo lo que pasa por sus páginas acaba transformándose" es la Metamorfosis de Ovidio. El cuento de Píramo y Tisbe al que el narrador hace referencia es parte de esa obra.

12. El "velo de sueño que duerme a los licántropos" es la mortaja que Lúthien Tinúviel tejió de sus propios cabellos para burlar a Morgoth, según se cuenta en El Cuento de Tinúviel, de J.R Tolkien.

13. Los "cucos" a los que Martina se refiere en la aventura del paraguas, son, en efecto, una referencia a los Nueve Espectros del Anillo. Del mismo modo, puede decirse, por analogía, que la Copa de Agua es el reflejo de Barad-dûr en la mente de la pequeña, influenciada fuertemente por las lecturas de su hermana mayor.

14. La canción de Antonio Ríos que aparece en el libro es verdadera, como lo es el espacio infantil del Kiwi (Zoolo TV, para los que recuerdan esas tardes de Megavisión por allí por el año 2000).

15. El nombre de Amemizu (agua de lluvia, en japonés) es la respuesta al enigma propuesto por el mismo personaje.

16. El Golpe Maestro del Duende Leñador (The fairy-feller's master stroke) es un cuadro real, de la mano del pintor victoriano Richard Dadd. La leyenda dice que Dadd se demoró nueve años en terminarlo, tiempo que pasó encerrado en un manicomnio. También es una canción de Queen.

17. La Ofelia de Waterhouse también es un cuadro real, visión del conocido personaje de Shakespeare por el pintor británico John William Waterhouse.

18. La pila de libros que espera a Martina después de ser castigado incluye El León, La Bruja y el Ropero, de C.S Lewis, y El Hobbit, de J.R.R Tolkien. Los otros títulos como El Viento en los Sauces, las dos Alicias, son todos títulos de clásicos de la literatura "infantil".

19. "Los amigos de tras el poste de luz" y la "tierra más allá de las Sombras" hacen referencia a Las Crónicas de Narnia, particularmente al último tomo de la serie, La Última Batalla.

20. El "duendecillo comodón" aludido en el mismo párrafo no es otro que nuestro querido Bilbo Baggins.

21. Symposium, la obra citada por Rodolfo Kemling en su crítica a la alegoría, es el ampliamente conocido Banquete de Platón, diálogo en el que se tratan las distintas formas de amor del mundo clásico.

22. Faërie es el vocablo que designa el Reino de las Hadas, según el uso que Tolkien le da en su ensayo Sobre los Cuentos de Hadas.

23. Béowulf es el primer poema de la Literatura Inglesa, a pesar que su orígen es danés. La Comedia hace referencia a la obra cumbre de Dante Alighieri; Le Roman de la Rose (El Romance de la Rosa) fue una obra muy popular durante la Edad Media, cuya traducción al inglés medio se le suele atribuír a Geoffrey Chaucer.

24. La cita que abre el último capítulo está tomada de The Sandman, de Neil Gaiman, tal y como se indica en el pie de página.

25. "Yet trees are not 'trees' until so named and seen", es un verso del poema Mythopoeia, de J.R.R Tolkien.

26. El Fabricante de Lluvias es una novela de un tal Camus (no Albert Camus) que leí, más o menos, a la edad de Martina.

lunes, 5 de abril de 2010

Crónica del Lanzamiento


Unos 45 minutos antes de la hora convenida, un prolijo escritor primerizo vestido con una elegante camisa azul con rayas y un pantalón de cachemir color marengo, espera de pie junto a la salida de Metro Salvador a su amigo y compañero de letras Javier Maldonado. Alrededor de quince minutos después, el susodicho a quién se esperaba entra en escena. Luego de los respectivos saludos y preguntas de rigor, ambos se dirigen hacia las dependencias del Café Literario, cruzando un agradable y otoñal Parque Balmaceda. Por ahí cerca, dos gringos locos vestidos como montaraces predican que el Fin del Mundo viene este 2012. Portan banderas con el nombre de Dios escrito en muchos idiomas, y un folleto que reproduce las escrituras de las Tablas de la Ley. Ajenos a estos extraños portentos, los compañeros continúan su caminata. Al llegar al café, se encuentran con algunos invitados que se adelantaron y llegaron primero.

Después transcurre una media hora de presentaciones. Aparecen viejos amigos, compañeros de universidad, familiares y profesores. Entre ellos, llama la atención una hermosa señorita cuyo vestido azul le saca los ojos al ya atiborrado de nervios escritor debutante. Sin embargo, a pesar de la insuperable belleza de aquella presencia, el estómago del primerizo no puede evitar manifestar el ascenso de los nervios. Queda cada vez menos tiempo. En eso, nos informan que Jorge Baradit ya está en el recinto. Los otros presentadores aparecen casi simultáneamente. Se les pide a todos que entren, al tiempo que van llegando los rezagados. La sala del subsuelo del café literario se llena modestamente, pero se llena. Hay por lo menos cincuenta personas. Después de los últimos arreglos, se da el vamos a la ceremonia.

María Eugenia Lorenzini, editora de Forja, presenta a los encargados de dar un empujón al libro. Así, María Susana Bunster, Darío Oses y Jorge Baradit se hacen conocidos entre el público presente. Se les escucha atentamente. La profesora Bunster, fiel a su meticuloso estilo, reseña el libro apoyándose en tres o cuatro puntos principales; Baradit improvisa un comentario sobre la naturaleza de la literatura fantástica, y ameniza la jornada con una bochornosa anécdota en el baño de Starbucks que acaba con él presentando aquel libro de nombre extraño una tarde de otoño, unos seis meses después. Finaliza Darío Oses con su comentario. Afirma que Schmetterlinge es, probablemente, "la última novela de formación de la historia". Palabras demasiado grandes para quién las recibe. Después es el turno de un servidor. Logra sacar más risas de las que había esperado. Una buena improvisación en medio del plan establecido rinde buenos frutos, pero retrasa demasiado. Por esto mismo, el final de la presentación resulta algo apurado. Se olvidan agradecimientos que había que dar, y la firma de ejemplares termina siendo precisamente la vorágine atolondrada que todos querían evitar.

A pesar de eso, fue magnífico. Una gran experiencia. Para repetirla en el futuro, de todas maneras.

lunes, 29 de marzo de 2010

Martina en EMOL


Mi amigo buen Alberto Rojas ha publicado en EMOL una nota muy interesante e ilustrativa sobre Schmetterlinge. Aquí una pequeña muestra:

SANTIAGO.- Martina es una niña que vive en el sur de Chile, una zona de nuestro país que históricamente ha estado plagada de mitos y fantasía. Pero un día se da cuenta de que tanto su cuerpo como su vida están empezando a cambiar, iniciando un viaje que no sólo la llevará de ser una niña a transformarse en una mujer; también la hará transitar de la realidad a la fantasía.
"Schmetterlinge" (Ed. Forja, $8.000) es la primera novela de Emilio Araya Burgos, joven estudiante de Licenciatura en Letras Inglesas en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Y cuyo nombre en alemán ("Mariposas") resulta tan sugestivo como intrigante.

"Esta novela nació de una fuerte necesidad por revitalizar mi creatividad. Los últimos años habían sido bastante duros y escuetos en cuanto a lo que escritura se refiere. No hacía más que re-escribir proyectos viejos, tratando de retomar el hilo", explica sobre el proceso que culminó en este libro. "Meterse en el personaje fue lo más difícil. No tanto por su personalidad, sino por los ritmos psicológicos que estaban y están en juego. A pesar de todo, me demoré bastante poco en escribirla; con borradores, correcciones y todo, no más de ocho meses".

El resto de la nota lo lees aquí.

Recuerden que falta un día para el lanzamiento. ¡Los espero a todos!

lunes, 22 de marzo de 2010

Noticias II


Afiche Oficial del Lanzamiento

Día de locos. Esto de estar estudiando, cambiándome de casa y a punto de lanzar un libro es para volverse loco. En la mañana, clases; imprimir material, correr, y seguir corriendo. Gracias a Dios Constanza estuvo conmigo toda la mañana. Con tanto que hacer, me habría machacado los sesos y, muy probablemente, habría acabado gruñendo en el metro y maldiciendo a quien se me cruzara por delante. Ha sido un día movido, pero, por suerte, lleno de buenas noticias.

En primer lugar, Jorge Baradit confirmó su asistencia al lanzamiento. En segundo lugar, me entero que un crítico y escritor muy respetado ha accedido, con gusto, a compartir tribuna y presentar junto a él. Su nombre es Darío Oses, y me editora dice que debo considerar un honor contar con su presencia. Luego me cuenta que existe la posibilidad que algunos ejemplares de Schmetterlinge llegue a un colegio. También me entero que la Feria Chilena del Libro compró 26 ejemplares.

Por cierto, el valor del libro en librerías (y el día del lanzamiento) será de $8.000. Para aquellos que quieran comprarlo por 800 pesos más barato, está la librería de elatico.cl. Allí pueden encontrarlo a $5.500, pero al pagar el gasto de envío se encontrarán que el precio sube ostensiblemente.

Nos vemos en una semana!